Port Barton

        Entre la capital de la Isla de Palawan, Puerto Princesa, y la architurística El Nido, se encuentra Port Barton. Un pequeño pueblo, con nombre de película de piratas que solo tiene electricidad unas pocas horas al día.

        Llegamos desde Puerto Princesa en una furgoneta que tardó unas tres horas. Mientras pagábamos la tasa turística, un señor nos ofreció un hostal, decidimos ir a verlo y nos gustó.

         Soltamos las mochilas y dimos un pequeño paseo por el pueblo, la primera impresión fue muy buena. Port Barton es una cuadrícula de casas bajas, la primera y segunda línea de playa están reservadas para alojamientos turísticos. Todas las calles son de arena y con una tenue iluminación.

Port Barton (Filipinas)

Calle de Port Barton

        Después bajamos a ver el mar. La playa decepciona un poco, una pequeña franja de arena blanca, enmarcada en una bahía llena de embarcaciones ancladas, esperando a algún grupo de turistas que quiera hacer un tour. De tal forma que para bañarte tenías que buscar un hueco entre dos embarcaciones.

PPort Barton (Filipinas)

Port Barton (Filipinas)

        En Port Barton solo hay tres cosas que puedes hacer: alquilar un barco para que te den un paseo por las islas cercanas, hacer una excursión a las montañas para ver unas cataratas y darte un paseo hasta la playa White Sand.

        Decidimos acercarnos a ver que era eso de las White Sand. Nos informamos un poco y nos dijeron que era todo recto desde la playa. Llegamos al final de la playa del pueblo y cruzamos un pequeño río, anduvimos un poco por las rocas y seguimos por la orilla, hasta que ya no pudimos avanzar más. Nos metimos por una verja y después de andar un rato entre vegetación llegamos de nuevo a la playa. Seguimos por la orilla hasta que llegamos a otra calita en la que vivía una familia. Pasamos por al lado de la casa hasta aparecer en unos manglares.

Port Barton (Filipinas)

Camino de la White Sand

        Salimos a la carretera hasta llegar a otra cala de postal, pensábamos que habíamos llegado a nuestra playa, pero un turista que venía de vuelta, nos dijo que esa no era y que además estaba llena de rocas.

Port Barton (Filipinas)

Playa camino de la White Sand

        Así que seguimos por la carretera y por fin llegamos a la playa “White Sand”. La playa era privada, había un pequeño hotel con bungalows y un restaurante, tuvimos que pagar una entrada para poder pasar. Cuando por fin llegamos a la orilla nos quedamos boquiabiertos, era esa playa que ves en los escaparates de las agencias de viajes (normalmente del Caribe). Llena de palmeras hasta la orilla, incluso con la típica palmera inclinada sobre el agua, la arena era tan blanca que parecía harina y el agua era de color turquesa intenso.

Port Barton (Filipinas)

Playa White Sand

        Había algunas hamacas colgadas entre las palmeras, aunque estaban todas ocupadas. Buscamos un sitio y pusimos nuestras toallas y allí nos tumbamos sintiéndonos muy afortunados. Nos dimos un baño en esa piscina de agua templada y seguíamos diciendo “¡Esto es una pasada!”. Solo nos arrepentimos de no tener unas gafas y un tubo para ver mejor todos los pececillos que nos pasaban entre las piernas. Entre una cosa y otra, nos llegó la hora de volver, no queríamos que se nos hiciera de noche por el camino.

        Llegamos a nuestro alojamiento, nos duchamos y nos dispusimos a salir a cenar. No teníamos ni idea de donde ir, le preguntamos al casero y nos recomendó un sitio, fuimos siguiendo sus indicaciones: una para la derecha, todo recto, pasáis el colegio y luego otra vez a la derecha. Allí no había nada, volvimos sobre nuestros pasos hasta que nos encontramos con un restaurante atestado de turistas, la gente hacía cola. Miramos la carta y pintaba bien. Hablamos con el camarero y esperamos nuestro turno.

Port Barton (Filipinas)

Atardecer en la cala volviendo de Port Barton

        Cuando por fin nos dieron mesa, era una mesa de ocho. En eso vimos a un grupo de seis españoles apretujándose en una mesa de cuatro. Les hice una seña y les sugerí cambiar de mesa. Aceptaron agradecidísimos y nos invitaron a una cerveza. La cena estuvo exquisita y barata, pollo al curry para Ada y “fritata” de pollo para mi. Todavía no lo sabíamos pero íbamos a hacer todas las comidas en el mismo sitio.

       A la mañana siguiente, después de desayunar en nuestro chiringuito, nos preparamos para ir a visitar las cataratas. También había que llegar hasta el final de la playa, pero esta vez en la otra dirección. Cuando termina la playa encuentras un camino que empieza a subir. El paseo no es muy bonito, vas por una carretera sin asfaltar y casi siempre cuesta arriba. Después de aproximadamente una hora, llegas al rio y el paseo es mucho más agradable. Fuimos subiendo por el río hasta que llegamos a la catarata, no era de las mejores que hemos visto, pero tenía una piscina natural para bañarse. Por supuesto, me bañé, el agua estaba un poco fría pero con los calores que traía de la caminata, lo agradecí. Luego nos sentamos un rato allí y conocimos a unas chicas gallegas muy simpáticas con las que estuvimos cambiando pareceres sobre Filipinas.

Port Barton (Filipinas)

Cascada en Port Barton

        Por la noche volvimos a cenar al mismo restaurante, no sabíamos muy bien que pedir, así que me fui a la barra donde tenían unas cuantas ollas, las fui destapando una a una y preguntando qué era. Elegí la sopa de calabaza, fue todo un acierto, una de las mejores comidas de todo el viaje. Estaba entre una sopa y un curry, simplemente deliciosa. A día de hoy me arrepiento de no haber repetido.

Port Barton (Filipinas)

Curry de Calabaza

        Por la mañana nos recogió una furgoneta para llevarnos de vuelta a Puerto Princesa. Teníamos que coger un vuelo a Cebu, y de allí un ferry a nuestro próximo destino: Siargao.

3 pensamientos sobre “Port Barton

  1. José Martín

    Muy bien explicado. Creo que todos estos detalles de lo que habéis comido, con quién os habéis encontrado, o si el camino era más fácil o más difícil le da vida al relato. Cuando hayan pasado los años y este viaje permanezca sólo en la zona de los recuerdos, volver a leer todo os permitirá saborear de nuevo una exquisita sopa de calabaza al curry, pasear por playas blancas con aguas turquesa intenso o sentir el frescor de una cascada después de una agotadora caminata. Así todo lo que habéis vivido no caerá definitivamente en el olvido. Además cumplís con el encargo de vuestra tía Gloria: “Vividlo un poco por todos nosotros” gracias, por vuestro relato

  2. Nuria

    “Sopa de calabaza”….”playa idílica”…”cascada fresquita”…”compatriotas amables”….no os va a faltar de nada en vuestro viaje….el relato, al llegar a los manglares, reconozco que ha logrado intrigarme…ya sabeis…en los manglares de las pelis siempre te encuentras sorpresas….y así ha sido…la elección de la WhiteSand..no nos ha defraudado…esto de viajar “a Vuestro Ritmo”…siempre aporta al viaje un toque especial…..

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