Myanmar

        Ahí estábamos, cruzando el puente de la amistad que separa los puestos fronterizos entre Tailandia y Myanmar, cargados con nuestra mochila, algo nerviosos y expectantes y un poco cansados de Tailandia.

        ¿Qué nos depararía ese país que poco a poco se va abriendo al turismo? Todavía no lo sabíamos pero nos íbamos a enamorar de Myanmar.

        Después de desayunar frente nuestro hotel en Mae-Sot, nuestro tuctuc tailandes nos dejó en la frontera y nos regaló unos dulces locales por ser Noche Vieja. Pasamos sin problemas la aduana tailandesa y enfilamos el puente de la amistad que une los dos países.

        El puente estaba atestado de vehículos y de gente que va y viene. Empezamos a ver a los primeros birmanos con el tanaka en la cara y algunas personas y niños pidiendo limosna a lo largo del puente. Les regalamos los pasteles tailandeses a una abuelita que estaba pidiendo con sus nietos.

        La aduana de Myanmar tampoco tiene mucho misterio, rellenas un par de formularios, te hacen una foto con una webcam y comprueban tu visado. Esperando nuestro turno y nos dimos cuenta que la hora de Myanmar difería media hora con respecto a la de Tailandía.

        La entrada a Myanmar no fue muy esperanzadora, fue la primera frontera que cruzamos que nos llevaba directamente al centro de una ciudad Myawaddy, así que al principio todo fue caótico, mucha gente, muchos coches, mucha mercancia, muchos pitidos, en fin, había mucho de todo. El policía de la frontera nos preguntó hacía donde íbamos, a Hpa-an le contestamos, pensábamos que era rutina, pero no, era para avisar a su primo/colega para que nos hiciera de taxista.

        Declinamos la oferta y nos dispusimos a buscar un bus, después de preguntar varias veces y decirnos que hasta el día siguiente no había bus. Se nos acercó un señor y nos ofreció un coche. Aceptamos la oferta ya que parecía que era la única manera de salir de allí.  Le acompañamos a una especie de tienda y allí estaba el primer taxista que se nos ofrecio en la aduana. El segundo taxista estaba un poco alterado y nos metia prisa para que aceptáramos. Termino yéndose. Nos quedamos con el otro y le explicamos que necesitábamos un poco de tiempo, que no llevábamos ni media hora en un país nuevo. Él lo comprendió enseguida. Nos ayudó a conseguir las tarjetas SIM para los móviles, y nos indicó donde había un cajero. La mondeda de Myanmar es el Kyats (1€ = 1437MMK).

        Ada se quedó con las cosas y yo fui a sacar dinero al cajero que estaba a unos doscientos metros. Cuando estaba a mitad de camino y me disponía a cruzar la calle, casi piso un perro negro que estaba tumbado, de repente me di cuenta de que al perro le salía un bulto por el trasero, una especie de bola negra con sangre, era muy desagradable. Me fijé un poco mejor y vi que era una perra pariendo, me aparté un poco y señalando al perro, miré a mi alrededor pero la gente  pasaba por nuestro lado sin hacer caso del alumbramiento, como si fuera lo más normal del mundo que un perro pariera en mitad de la “acera”. Bienvenido a Myanamar, pensé.

        Con los móviles cargados y la cartera llena, pusimos rumbo a Hpa-an, era la ciudad elegida para pasar la Noche Vieja.

Un pensamiento sobre “Myanmar

  1. Nuria

    Bonita y breve introduccion…que nos prepara para enamorarnos tambien de Myanmar….la perrita pariendo en la acera….clara imagen del contraste entre nuestras culturas….aqui tanto las personas como los perros….somos bastante invalidos…. me emociona la ofrenda en el Puente de la Amistad ….percibo tambien una cierta experiencia de viajeros….Como siempre… vuestros relatos …por Icortitos que sean…NOS HACEN SOÑAR…..GRACIAS.

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