Monywa y Shwebo

        La ruta turística, después de Bagan, nos llevaría a Mandalay, por eso siguiendo nuestro instinto y ritmo nos fuimos a Monywa.

        No conocíamos casi nada de Monywa, solo sabíamos que se salía un poco de ruta. Lo que descubrimos allí fue una auténtica maravilla.

        El bus que nos llevó a Monywa era muy básico, pero nos gustaba más porque iba lleno de locales.  Cuando llevábamos un rato en la carretera, el conductor vio a una mujer en la cuneta vendiendo mazorcas de maíz, allí paró y allí se bajaron varios pasajeros a comprar maíz, yo incluido.

Monywa, Myanmar

Autobus a Monywa

Monywa, Myanmar

Comprando maiz en la cuneta camino de Monywa

Proseguimos la marcha y volvió a parar en una “tienda” que tenía baños en la parte de atrás. Pero lo que llamaba la atención era la cantidad de ollas y fogones de leña que había. Luego en la “tienda” vendían unas pasteles de arroz que estaban entre una torta y una tarta, con coco, todo rociado con aceite o almíbar. No tenía muy buena pinta pero todo el mundo en el autobús compraba y no uno, sino varios. Yo observaba la escena y entonces el chófer del bus, cogió un trozo y me lo dio a probar, ummmmmmmm estaba impresionante, me fui a montar en el bus y a mitad de las escaleras me di la vuelta para comprar uno y así Ada lo pudiera probar también.

       Por fin llegamos a Monywa  y decidimos ir dando un paseo hacia el hotel “King & Queen Hotel”, una de las pocas opciones de alojamiento para extranjeros.  Soltamos las mochilas y nos dispusimos a recorrer la ciudad.

        Fuimos a almorzar algo y dar una vuelta por el pueblo a la vez que buscábamos algún sitio donde pudiésemos alquilar una moto para el día siguiente. Preguntamos un par de veces pero con el tema del idioma es un poquito complicado entenderse. En una de las ocasiones le preguntamos a un chico joven. Sabia un poquito de inglés y con ayuda del traductor de google entendimos que él nos llevaba con su moto donde nosotros quisiésemos gratis. Lo primero que pensamos fue… 3 en una moto??? pero aquí esto es lo mas normal, 3 o la familia entera y cargando con bultos. Amablemente, le dijimos que no. Nos parecía un poco abuso, donde queríamos ir estaba un poco lejos y el pobre iba a tener que ir paseando a los españolitos blanquitos por media Monywa, aunque nos quedamos impresionados por su oferta.

        Lo de conseguir moto iba a ser complicado así que continuamos con nuestro paseo hasta la pagoda mas importante de la ciudad. No era muy bonita comparada con otras que habíamos visto. Cuando salimos, enfrente de la pagoda había unas mesitas en la calle con algunos locales tomando te y decidimos hacer lo mismo. Nos pedimos un par de tés con palata y descansamos un poco. Es un poco raro beber el te dulce con leche condensada y acompañarlo con la palata salada con alubias y cebolla frita, pero ya nos estábamos acostumbrando al estilo de Myanmar y nos encantaba.

Monywa, Myanmar

Palata

        Después del te fuimos caminando hasta el río y ya estaba atardeciendo. Desde allí volvimos al hotel sin cenar. Habíamos almorzado tarde y después el te con palata, estábamos llenos. Luego antes de acostarnos nos dio hambrecilla y liquidamos el pastel que habíamos comprado en el viaje. Esa fue nuestra cena.

        Al día siguiente alquilamos una moto en el hotel para recorrer la región. Habíamos descubierto, para nuestra sorpresa, que en los alrededores de Monywa estaban las cuevas de Hpo Win, y el monasterio Maha Bodhi Ta Htaung famoso por sus budas gigantes.

        Pusimos rumbo a las cuevas, la carretera era estrecha y polvorienta, dado que había una explotación minera cerca, el tránsito de camiones era abundante, todo unido a las obras de ampliación de la carretera hizo que el camino más bien fuera una carrera de obstáculos.

       Las obras de ampliación de la carretera merece un capítulo aparte. El proceso es el siguiente: a lo largo de la carretera se disponen montañitas de piedras, que las mujeres van cargando en su cabeza y las van soltando junto a la carretera hasta ensancharla un metro aproximadamente, luego encima colocan piedras más chicas, lo que nosotros conocemos como chinos. Después allanaban el terreno, suponemos que con una apisonadora (aunque nunca vimos ninguna). Ya solo queda echar el alquitrán, así cada ciertos metros había bidones con alquitrán hirviendo, tenían unas regaderas bastantes grandes que llenaban con el alquitrán y las iban vertiendo encima de las piedras (sin mascarilla ni protección alguna). Ya está lista la ampliación de la carretera, ya podían pasar dos autobuses  o dos camiones a la vez. Lo normal antes de la ampliación es que uno de los camiones o buses se parase o se metiese por el campo. Por todo Myanmar vimos estas obras de ampliación con este método tan artesanal y sin ningún plan de riesgos laborales.

         A mitad de camino paramos en un puesto de frutas para comprar unas manzanas, como siempre nadie nos quería atender, no porque fueran unos bordes, si no porque les daba vergüenza, les entra una risa nerviosa y se miran unos a otros. Al final, siempre hay alguno o alguna que se arma de valor y te atiende mientras los demás se tronchan de risa. Este país nos encanta.

        Las cuevas Hpo Win, que significa “Montaña de la meditación solitaria aislada”, es un conjunto de cuevas excavadas en la piedra arenisca. El conjunto está formado por innumerables grutas y cuevas con una colorida decoración. Todas contienen estatuas de Buda y pasajes de su vida en las  pinturas que decoraban las cuevas. Estuvimos recorriendo el complejo, que a veces tornaba en laberinto. Luego paramos a comernos nuestra manzanas, con algo de miedo porque aquello estaba lleno de monos y en cuanto sacamos la comida, empezaron a aparecer por todos lados.

        De allí volvimos a coger la moto para a la Pagoda Thanboddhay, que es un conjunto de templos budistas con una gran estupa. La estupa central está rodeada de unas mil estupas más pequeñas y todo decorado con seiscientas mil figuras de Buda de diferente tamaño. A pesar de lo espectacular que puede parecer, no nos gustó nada, nos pareció demasiado artificial y después de un pequeño paseo nos fuimos algo decepcionados.

Monywa, Myanmar

Pagoda Thanboddhay

Monywa, Myanmar

Pagoda Thanboddhay

        La última visita del día fue al monasterio Maha Bodhi Ta Htaung, este monasterio es muy famoso entre los birmanos porque es un importante centro de estudios para los monjes budistas. Pero para los extranjeros, lo que realmente llama la atención son los budas gigantes que rodean al monasterio.

        El primero que se construyó fue un buda reclinado de 101 metros de largo y 18 metros de ancho, puede parecer una barbaridad pero casi pasa desapercibido por el buda de pie que tiene justo detrás, con una altura de 129 metros, es el segundo buda más alto del mundo. Además a este buda se puede acceder y subir sus 31 plantas. Nosotros solo vimos las primeras que están decoradas con escenas del infierno bastante violentas. A lo lejos estaban construyendo otro Buda sentado que parece que va a competir en tamaño con los demás.

Monywa, Myanmar

Buda gigante del monasterio Maha Bodhi Ta Htaung

Monywa, Myanmar

Buda en construcción en monasterio Maha Bodhi Ta Htaung

        Aprovechando que teníamos la moto, antes de ir al hotel, nos pasamos por el mercado nocturno, después de darle muchas vueltas, terminamos cenando unas tortas hechas de huevo, harina y verduras, muy ricas aunque algo aceitosas, unas bolas de masa rellenas de huevos de codorniz y unos “dim sum” que son la debilidad de Ada.

Monywa, Myanmar

Cenando en el mercado de Monywa

        Volvimos al hotel a descansar, al día siguiente nos mudábamos a la cercana ciudad de

 

Shwebo

 

       Al igual que Monywa fue una agradable sorpresa, creo que Shwebo no fue un buen destino en cuanto a intereses turísticos. Menos mal que a nosotros nos basta con sentarnos en una tetería, pedir dos tes acompañados de “palata” y disfrutar viendo el devenir de los birmanos. O pasearnos por el mercado preguntándonos sobre los extraños productos que venden los tenderos, o mezclarnos con ellos en alguna cervecería y tomarnos unas cañas con una sopa de tapa (no pega nada).

       Llegamos a la estación de Shwebo y un taxista nos preguntó por nuestro hotel, le dijimos que no teníamos. Se quedó un rato pensando y nos dijo que había un GH cerca. Allí nos llevó, tenía buena pinta, pero estaba completo. Volvió a cargar las mochilas en el taxi y nos llevó a otro, también estaba lleno. Le pagamos y le dijimos que no se preocupase, seguimos andando con móvil en mano y llegamos a otro GH, también estaba lleno.

        Todo era muy extraño, por qué estaban llenos todos los alojamientos en esta ciudad que no tiene ningún atractivo turístico? Estábamos algo desconcertados cuando llegó un señor y nos explicó que los hoteles no estaban llenos, el problema era que no podían alojar extranjeros y para evitarse explicaciones decían que estaban llenos. Nos dijo que él conocía un hotel que nos podría alojar. Hizo un par de llamadas y a los pocos minutos apareció un coche con una chica, metimos nuestras mochilas, les dimos las gracias al señor por sus gestiones y nos dirigimos al hotel. Estaba algo apartado del centro, así que les preguntamos si nos podían conseguir una moto. Justo al lado había un de taller, hablaron con el dueño y ya teníamos nuestra moto en la puerta.

        Fuimos al pueblo a buscar un sitio para tomar un te. Nos sentamos en uno donde había varios locales y nos pareció un buen lugar,  pedimos dos tes acompañados de palata que estaba riquísima.

        Nos dimos una vuelta por el mercado y después fuimos a la pagoda que había al lado. Allí se nos acercó un chico que hablaba bastante inglés, nos dijo que era guía turístico, intentó vendernos alguna excursión, pero fue muy amable. Le preguntamos cosas sobre nuestro viaje en Myanmar y nos ayudó bastante. Le dimos las gracias por todo y nos despedimos.

Shwebo, Myanmar

Pagoda en Shwebo

        Después fuimos a la estación de tren a preguntar los horarios. Es un poco complicado por el idioma, pero la verdad es que la gente siempre intenta ayudarte. Nos informaos de varias opciones y horarios porque aún no sabíamos cual era nuestro próximo destino. Fuimos a tomar una cervecita que es muy barata en Myanmar y la ponen bien fresquita, nos encanta. Acompañando la cerveza nos pusieron unos frutos secos y una sopa. Lo de los frutos secos, genial pero la sopa no hay por donde cogerlo. También nos pusieron una especie de pate con cebolla morada delicioso. Realmente no sabíamos lo que era, pero estaba riquísimo, quizá mejor no saberlo. Con tanta cervecita nos entró hambre y pedimos la cena allí y aprovechamos para decidir nuestro próximo destino, Myitkyina.

        Por la mañana fuimos al mercado para comprar algunas cosas para el tren, íbamos a pasar la noche en el tren y necesitábamos provisiones, pero el mercado estaba cerrado. Había algunos puestos en la calle de al lado, al final nos emocionamos con las compras y llevábamos manzanas, pipas, galletas, sándwich, atún, que no falte de nada.

        Preparados para el viaje fuimos a visitar el palacio que había en Shwebo, no era muy grande, pero los edificios y los jardines eran muy bonitos. Dimos una vuelta por allí hicimos algunas fotos y nos marchamos.

Shwebo, Myanmar

Palacio de Shwebo

        Queríamos enviar por correos la guía de Laos y aligerar algo la mochila. Así que preguntando llegamos a la oficina de correos. Nos encantó la oficina, aunque era muy básica, tenía su encanto y era muy acogedora, nos atendieron fenomenal. Se preocuparon en envolver el paquete y ponerle un plástico para que llegase en perfectas condiciones a su destino. Miraban la guía con curiosidad y con un poquito de inglés medio nos entendimos, escribimos la dirección en un papel y pagamos los sellos correspondientes. Nos pareció muy barato para lo lejos que iba.

Shwebo, Myanmar

Oficina de correos de Shwebo.

        Volvimos al hotel a preparar las mochilas y salimos hacia la estación, la chica del hotel nos consiguió dos moto-taxi y llegamos en un chispo. Había cola para comprar los billetes, era toda una expectación ver a dos blanquitos allí, no nos quitaban ojo. Cuando nos vio el hombre de la ventanilla nos coló, nos pidió los pasaportes para rellenar nuestros billetes a mano y mientras la cola crecía y crecía. Cuando tuvimos nuestros billetes pasamos al andén y a esperar, el tren venía con retraso. Cuando por fin llegó el tren, dos trabajadores de la estación nos dijeron que ese era nuestro tren y nos acompañaron hasta nuestro vagón.

Shwebo, Myanmar

Comprando los billetes de tren.

Shwebo, Myanmar

Estación de tren de Shwebo

Shwebo, Myanmar

Esperando el tren a MYitkyina.

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2 pensamientos sobre “Monywa y Shwebo

  1. José Martín Santiago

    Me encantan vuestros relatos… Son muy amenos. Sería interesante juntarlos todos en un libro. Creo que con algunas añadiduras sería muy interesante.

  2. Nuria

    ¡Que pais tan encantador!…enamora…y q bueno que mantengais este gusto por las pequeñas cosas que solo los verdaderos viajeros saben reconocer y disfrutar….¡hasta el próximo relato!…leeros es todo un lujo…gracias.

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