Manila (parte 2)

        A la mañana siguiente fuimos a desayunar a una cafetería que había al lado del hotel y pensamos que debíamos marcarnos algún recorrido. Filipinas está formada por cientos de islas y moverse por el archipiélago no parecía fácil. Así que volvimos a la habitación y nos pusimos manos a la obra, Lonely Planet y varios foros fueron nuestra fuente. Tras darle muchas vueltas decidimos ir al norte de la isla de Lunzón, que es la isla en la que nos encontrábamos. El lugar elegido fue Vigan, pequeño pueblo que conserva la herencia colonial española

        Entre una cosa y otra nos dio la hora de comer, camino del restaurante que habíamos leído en uno de los foros, nos encontramos con la oficina de turismo. Allí nos atendió un amable señor que nos marcó un posible itinerario por Filipinas, mezclando playas, historia y naturaleza por igual. Luego nos explicó como sacar los billetes a Vigan. Teníamos que coger un Jipni,, para llegar al metro y bajarnos en la parada donde está la estación. Los Jipnis son todo un icono de la ciudad, los americanos cuando abandonaron Filipinas dejaron atrás montones de Jeeps, y los filipinos faltos de transportes públicos los convirtieron en autobuses de línea, todos bastante coloridos y con la ruta marcada en un costado, por un precio de 8 pesos (unos 10 céntimos).

Manila (Filipinas)

Jeepne

        Así que nos fuimos a donde parecía que paraban todos los Jipnis, no había nada que lo indicara pero todo el mundo estaba allí, Teníamos que ir a la estación de Tapf Avenue, le preguntamos al que parecía que manejaba el cotarro y nos dijo que esperásemos. Estuvimos bastante rato allí, observando como los Jipnis iban voceando su destino intentando conseguir clientes, la misma ruta la hacían decenas de ellos. Aunque no hacía falta, era la hora de salir de trabajar y la gente se montaba casi a la carrera. De repente paró un autobús normal y corriente y nos dijeron que mejor nos fuésemos en él. Allí nos apretujamos en el bus, sin saber muy bien la parada y sin saber cuanto costaba, le pregunté al conductor cuánto era y no nos hizo ni caso. Al rato apareció un cobrador y nos vendió los tickets por 25 pesos cada uno (50 céntimos). El atasco era monumental, jipnis, autobuses, taxis, motos y triciclos pitando y atascados, Ada iba comprobando cuanto quedaba y cuando vimos que no estábamos muy lejos, le dijimos que nos abrieran y nos bajamos en medio de la carretera, íbamos a llegar antes andando.

        Por fin llegamos a la estación, compramos nuestros tickets, 20 pesos y nos metimos en el abarrotado tren, eran unas seis paradas pero se nos hizo eterno, cada vez subía más gente y no se bajaba nadie. Cuando nos bajamos del tren le preguntamos a una de seguridad que nos indicó que bajásemos a la calle y todo recto llegaríamos. Cuando llegamos abajo, no se podía seguir recto, había una avenida. Le preguntamos a un chico que nos dio buena espina y fue todo un acierto. Nos acompaño a varios sitios desde donde podían salir los autobuses. La zona no tenía buena pinta, estaba muy oscura, por encima tenían la línea de metro y vivían casi en penumbra, el chico nos dijo que tuviéramos cuidado con los niños de la calle que nos podían robar. Después de un rato llegamos a la estación, preguntamos si podíamos comprar los billetes para el día siguiente y nos dijeron que no, que eso no estaba permitido vender los tickets y reservar los asientos. Todo traducido por nuestro improvisado y pequeño guía. Luego nos preguntó que a donde queríamos ir, le dijimos que a Chinatown, entonces paró un triciclo motorizado, negoció el precio, 70 pesos, y se despidió de nosotros, que chico más amable y atento.

        El triciclo nos dejó en un centro comercial y Ada buscó la iglesia de Santa Cruz, el punto más emblemático de Chinatown, pero para llegar teníamos que callejear y eso nos echó para atrás.

Manila (Filipinas)

Iglesia de Santa Cruz en Chinatown

Manila (Filipinas)

Barrio chino

Estuvimos dudando si irnos al hotel o arriesgarnos. Vimos que había bastante gente que iba en esa dirección, así que nos metimos en el pelotón y por fin llegamos a una gran plaza con la iglesia, que por supuesto estaba cerrada. Dimos un paseo por el barrio, hasta que terminamos cenando en un restaurante chino, el Wai Ying, pollo asado a la soja para mi y pollo frito al limón para Ada y unos dimsum de gambas con dos tes, comimos muy bien por unos 400 pesos (8 euros).

Filipinas (Manila)

Cena en Chinatown

        Allí pedimos otro taxi de Grabcar, mientras esperábamos el taxi con el móvil en la mano, se nos acercó una chica para decirnos que tuviésemos cuidado con el móvil que nos lo podían robar. Ya no era paranoia nuestra, nos advirtieron bastantes veces. Definitivamente queríamos largarnos de allí, pero después de perder toda la tarde, todavía no teníamos los tickets.

        Al día siguiente, preguntamos en recepción sobre el autobús a Vigan, llamaron a la estación y nos dijeron que había a las 18 y a las 23 y que el viaje duraba doce horas. Echamos cuentas y decidimos que lo mejor era irnos a las 18 y así llegar a las 6 a Vigan. Desayunamos y apuramos la habitación hasta la hora del check out (12:00), luego pedimos un taxi que nos llevó hasta la iglesia del Nazareno Negro. Una inmensa iglesia llena de gente rezando con un cristo negro portando una cruz. Nos sentamos un rato entre los fieles para observar al cristo.

Manila (Filipinas)

Iglesia del Cristo Negro

        Al lado de la iglesia había un el mercado, paseamos entre puestos de carne, pescado, frutas, verduras, ropa, accesorios de móviles….lo que más nos llamó la atención eran los puestos de velas para ponerle al cristo, cada color servía para una cosa, si querías salud física la roja, salud espiritual otra, en todos los puestos había un listado con los colores y su significado. Por otro lado también había puestos con pócimas, señoras que leían la mano y sitios para despiojarte y cortarte las uñas de los pies.

        Nos dieron las 14:30 de la  tarde y en el hotel nos dijeron que deberíamos de estar en el hotel a las 16 para coger las mochilas y un taxi, que a esa hora el tráfico era tremendo y que tardaríamos cerca de hora y media en llegar a la estación de autobuses. Cogimos pues otro GrabCar y en algo más de una hora llegamos al hotel, el atasco era monumental.

        Algo agobiados, cogimos las mochilas y llamamos a otro taxi, para nuestra sorpresa en media hora estábamos en la estación. Preguntamos por el autobús a Vigan y nos dijeron que no era allí, que la estación para Vigan estaba más abajo. Llegamos a la otra estación que parecía una jaula. Unas enormes rejas cubrían todo el perímetro, tampoco era allí, que siguiésemos más abajo. Por fin llegamos a la estación de la compañía Partas, una estación nueva, con guardas de seguridad y a la que solo podías acceder con un ticket de bus. Fuimos a la taquilla y preguntamos por los buses, pedimos dos billetes para las 18 y después de pagarlos (1500 pesos, 30€) preguntamos cuanto duraba el viaje. ¡Siete horas! No queríamos llegar a Vigan a la 1 de la noche. Preguntamos si había más autobuses ¡uno cada hora! No entendíamos de donde se había sacado la de la recepción del hotel los horarios. Al final cambiamos los billetes para salir a las 22 y llegar así entre las 5 y las 6 a Vigan.

        Por primera vez en nuestro viaje, estábamos descolocados, no nos hacíamos con la ciudad. Habíamos estado en otras grandes ciudades pero a base de pateárnoslas nos habíamos hecho con ellas y terminábamos manejándonos bien. Pero la diferencia con Manila era que pasear no era una opción, sentíamos mucha inseguridad, me sorprendí varias veces mirando para atrás para ver si venía alguien. La pobreza estaba muy presente. Un taxista chino nos dijo: “Son buena gente, pero son muy pobres, lo único que quieren es comer, es su preocupación diaria. Y robar les da de comer. No salgan a la calle con buenos móviles, pulseras, collares, anillos….”.

        A las 5 y media de la mañana llegamos a Vigan, lo habíamos conseguido, ¡habíamos salido de Manila!

Un pensamiento sobre “Manila (parte 2)

  1. Nuria

    …Myanmar..mon amour!!!…..parece q Manila no ha estado a la altura….muy chulos los Jipnis….bravo por este joven amable …….nos vemos en el siguiente post…hasta entonces…VIAJEROS!!!

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