Luang Namtha y Muang Sing

         Después de 4 horas de autobús por una carretera enrevesada y llena de baches, llegamos a Luang Namtha, un pueblo de unos 20.000 habitantes en el norte de Laos. A Luang Namtha, la mayoría de la gente viene a hacer un treking por la selva, hay montones de agencias con innumerables opciones. Nosotros como acabamos de hacer uno en Tailandia, decidimos no hacer ninguno.

        Por primera vez en nuestro viaje, no teníamos alojamiento.  Iba a ser la forma en la que viajaríamos a partir de ahora, desde que nos quedamos solos en nuestro camino. Allí estábamos, en la calle principal del pueblo, con Maurice, un francés (según él, nómada) que habíamos conocido en el bus. Después de dar varias vueltas de 365 grados sobre nosotros mismos,  acabamos alojados en el Zuela GuestHouse, cama grande, baño privado y agua caliente por 80.000 kips (9€) la noche.

        Eran casi las cinco de la tarde, necesitábamos saber a que hora salían los autobuses hacía Muang Sing, nuestro próximo destino. Así que nos dimos un paseo hasta la estación y le hicimos una foto a los horarios. Ya teníamos la información para movernos por la zona. Ahora tocaba buscar un sitio para cenar. Justo en frente del GuestHouse estaba el Night Market y para allí nos fuimos. El mercado era pequeño, pero tenía unos puestos en los que asaban cerdo, pato y pollo al estilo parecido de nuestros asadores de pollos. Nos pusimos las botas!!

         A la mañana siguiente, alquilamos una moto para conocer los alrededores del pueblo. Primero fuimos a una cascada, que aunque no es ninguna maravilla, el paseo por el río estuvo bastante bien.

puente en rio de Luang Namtha, Laos

Puente en rio hacia la cascada

cascada en Luang Namtha, Laos

Cascada en Luang Namtha

         Luego fuimos a ver una estupa dorada que estaba al norte de la ciudad. De alli nos fuimos al hotel, Ada no se encontraba bien y necesitaba descansar y menos mal, porque cayo el diluvio universal.

Estupa dorada en Luang Namtha, Laos

Estupa dorada

Buda en Luang Namtha, Laos

Buda tumbado en estupa dorada

         Por la tarde, Ada se encontraba mejor y dejo de llover asi que aprovechamos que todavía teníamos la moto par ir el templo That Phum Phuk. El templo no tiene nada interesante pero como estaba en una loma, se obtienen unas buenas vistas de las aldeas y los campos de arroz de alrededor. Para el camino de vuelta decidimos coger un carril que pasaba por los campos de arroz. Estuvimos viendo como lo recogían, parecía que todo el pueblo ayudaba en la recolecta del arroz. Los restos de la cosecha lo quemaban, creando, al anochecer, un alucinante paisaje lleno de grandes hogueras y columnas de humo que se repartían por todo el valle.

Templo en Luang Namtha

Subida a templo

Luang Namtha

Pueblo visto desde templo

        Al día siguiente cogimos un bus hacía Muang Sing. Después de hora y media por una carretera de todo curvas y baches, llegamos a este pequeño pueblo rural de 10.000 habitantes. Está muy cerca de China, y hay algunos negocios y guesthouse que son chinos. Nos quedamos en el primer GhestHouse que vimos por 60.000 kips (6,89€), también baño privado y agua caliente. Dejamos las mochilas y nos fuimos a ver el pueblo. Nos lo recorrimos de cabo a rabo, de norte a sur y de este a oeste, no hay muchos más que hacer. Pero poder ver a los lugareños en sus quehaceres diarios y disfrutar de las sonrisas de los niños y sus miradas curiosas, nos encantó.

        Teníamos que pensar qué íbamos a hacer al día siguiente. Decidimos que lo mejor era alquilar una moto, recorrer los poblados que había camino de la frontera china y coger el último autobús de vuelta a Luang Namtha que salía a las 15:30. La moto nos costó 80.000 kips  (9,20€), era la primera moto manual que íbamos a alquilar en nuestro viaje, como hacía mucho que no conducía motos con marchas, el hombre del rentamoto me recordó algunas cosas y me hizo dar varias vueltas para asegurarse de que podía conducir esa moto. Debo reconocer que me costó un poco, primero porque el arranque no es eléctrico, es con palanca , al principio no conseguía arrancarla y el señor solo repetía “better bicycle, better bicycle…”, después de varios intentos y ya sudando como un pollo conseguí arrancarla y segundo, las marchas no son como en España, hay una palanca para subir marchas y otra para bajarlas, un follón, pero bueno al final nos llevamos la moto y poco a poco le cogí el tranquillo.

        Nos dirigimos hacia el norte por una carretera bastante buena, pero cuando te querías desviar a ver algún poblado la cosa se complicaba. Eran caminos de cabras, y claro con esa moto tan pesada evitando baches, piedras…. la excursión no estaba siendo divertida.

      Por fin, llegamos a un poblado y enseguida desde una de las casas salio un hombre  que empezó a hacernos señas para que fuéramos. Le decíamos que no, pero el hombre era muy insistente. Al final, nos acercamos con la moto, la aparcamos donde nos dijo y nos invitó a entrar en una cabaña…invitación que declinamos amablemente. Empezó a hacernos gestos, Ada y yo nos mirábamos sin entender nada. Hasta que comprendimos que nos estaba ofreciendo fumar, no sabemos qué, aunque suponemos que opio. La situación no nos estaba gustando, nos despedimos de la familia, arranqué la moto (a la primera), y seguimos nuestro camino,. Paramos en la plaza del pueblo donde había un grupo de chicas para preguntarles hacia donde era el siguiente pueblo. Un hombre se asomó por una ventana y también me ofreció fumar, así que cogimos la moto y volvimos a la carretera principal. Una vez en la carretera, cogimos otro desvío hacia otro poblado, confiando en que la mala experiencia anterior fuese algo aislado.

     Después de varios kilómetros peleando con la moto, llegamos al poblado en cuestión. Paramos en lo que parecía la plaza del pueblo pero no había nadie, parecía que el poblado estaba desierto. Al rato empezaron a salir hombres de las diferentes casas, la cosa no nos estaba gustando nada, así que antes de que llegaran hacia donde estábamos, dimos la vuelta y nos fuimos. Debo decir que es la única vez que me he sentido algo inseguro en Laos.

      Estábamos muy decepcionados y tristes, ya no teníamos ganas de seguir explorando aquella zona. Volvimos a Muang Sing, devolvimos la moto y cogimos el autobús de las 12:30 hacia Luang Namtha.

       Llegar a Luang Namtha fue como llegar a la tierra prometida, nos sentíamos en casa. Volvimos al Zuela GuestHouse, nos dimos una buena ducha y nos fuimos a dar una paseo por el rio, donde supuestamente había un puente de bambú que estaba destruido. Allí nos encontramos un grupo de niñas muy graciosas, entre señas y un poco de inglés estuvimos hablando con ellas un rato, nos hicimos unas fotos y nos despedimos.

Puente de bambú desaparecido

Puente de bambú desaparecido

Charlando con una chicas junto al río

Charlando con una chicas junto al río

        Antes de ir a cenar nos fuimos a dar un masaje, para aliviar las tensiones de la moto, que son muy parecidos a los tailandeses, una hora 50.000 Kips (5€). Cenamos en el mercado para despedirnos de nuestros asados, un par de BeerLaos y listo,  al día siguiente nos esperaba un largo viaje hacia Muang Khua.

      En el Night Market, había algunas mujeres mayores de alguna etnia, vestidas con sus trajes típicos, intentando vender alguna pulsera. Una de ellas, la más mayor, se sentó con nosotros la primera noche y le dimos algo de cenar y ella nos regaló una pulsera. A Ada le daba sentimiento y siempre que íbamos a cenar, la buscaba para invitarla. La última noche, Ada quiso comprarle una pulsera para que se ganase algo de dinero, eligió una, le pagó y entonces la mujer cogió un puñado de pulseras y se las metió a Ada en el bolsillo. Luego se dieron un tierno abrazo y se despidieron. Es un bonito recuerdo que nos llevamos de Luang Namtha.

      Te dicen que si no vas a hacer alguna excursión, que no vayas a Luang Namtha, nosotros aún sabiendo que no íbamos a hacer ninguna,decidimos ir, nos pareció un buen lugar para cogerle el pulso a Laos y tomarla como nuestra puerta de entrada al norte del país. Recuerdo que andando por el pueblo, le dije a Ada “me encanta este sitio” y ella me preguntó por qué, y le dije “no lo se, pero me siento muy a gusto y me es extrañamente familiar”, pues eso, no sabemos como explicaros que nos encantó  pero si tenéis tiempo pasaros por allí y se encima hacéis   algún treking por la selva, mejor que mejor.

Otros datos:

– Para ir de Huay Xai a Luang Namtha hay dos autobuses, uno a las 9 y otro a las 12:30, 60.000 kips. El bus te va a dejar en la estación del distrito que está a unos 10 km de la ciudad, no te preocupes, los tuctucs te están esperando 20.000 kips por cabeza.

– De Luang Namtha a Muang Sing hay seis autobuses, a las 8:00, 9:30, 11:00, 12:30, 14:00 y 15:30. 25.000 kips. Los autobuses salen de la otra estación que está a 10 minutos andando desde el centro.

– De Muang Sing a Luang Namtha son los mismos horarios, 8:00, 9:30, 11:00, 12:30, 14:00 y 15:30.

Un pensamiento sobre “Luang Namtha y Muang Sing

  1. Frederic

    ¡Gracias por compartir esta maravillosa aventura, chicos! Me ha impresionado esta estupa dorada en forma de tapa de tajine, la estatua acostada, a modo de diosa dorada…bueno, casi todo sorprende… Me pregunto cómo os lo montáis para transportar todos esos miles de Kips en la moto…aunque claro, después de haber visto al camello que transportaba un muro de ladrillos en Bikaner, ya todo parece posible, igual váis caminando con un tuctuc al lado que os lleva el material! Un fuerte abrazo, ¡pasadlo bien!

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