La Roca Dorada

         Nuestro siguiente destino era la pagoda de Kyaiktiyo, comúnmente conocida como la Roca Dorada o Golden Rock, uno de los lugares de peregrinación más importante del budismo birmano.

        La forma de llegar era un poco confusa debido a que la pagoda está en el monte Kyaiktiyo y el pueblo desde el que se sube se llama Kyaikto, pero el autobús te deja en Kin Pun. En fin un follón, imagina cuando llegas a sacar el billete de bus y te preguntan que a donde vas,  en ese momento parece que estás recitando un trabalenguas y el vendedor se queda loco, finalmente dices “Golden Rock”, y listo te venden tu billete, pero claro, el bus no va a la pagoda, el bus a a Kin Pun.

       Por fin llegamos a Kin Pun, al bajarnos del autobús nos abordaron unos cuantos locales. Nos decían que la única manera para llegar a Kyaikto era en moto, 5.000 kyats por persona (3.45€), no estábamos muy convencidos. Mientras yo negociaba con los moteros, Ada se desmarcó y se fue a la acera de enfrente a preguntar. Efectivamente había unas camionetas que te llevaban por 500 Kyats (0.35€), Cuando el motero ,con el que estaba hablando, se dio cuenta de nuestra averiguación, se rindió y entre avergonzado y triste me dijo, “sí, por 500 podéis ir en la camioneta”.

Golden Rock, Myanmar

Camioneta de Kin Pun a Kyaikto

        Apretujados en la camioneta llegamos al siguiente pueblo Kyaikto, desde donde partían los camiones hacía la Roca Dorada. El pueblo vivía por y para la pagoda, la carretera estaba flanqueada por infinidad de tiendas de suvenir y puestos de comida. La camioneta paró en medio de una calle polvorienta. Nos bajamos y justo había un restaurante lleno de locales, decidimos comer y averiguar donde dormir.

       Después de comer abundantemente, preguntamos al amable dueño del restaurante las opciones de alojamiento que teníamos. El nos ofreció dos opciones:  “os llevo a un alojamiento barato que hay cerca y luego subís a ver la pagoda y mañana os vais en bus hacia Yangón o me dejáis las mochilas aquí, subís a ver la pagoda y os vais en bus hacia Yangón”.  Le estuvimos dando vueltas un rato hasta que decidimos dejar las mochilas en el restaurante, subir a ver la pagoda y cuando bajásemos ya veríamos.

        Nos fuimos hacia la estación de camiones, sí, de camiones, no de autobuses. Vaya tinglado tienen montado, un montón de andenes con escaleras metálicas para subirse a los camiones descubiertos, allí en casi todos los andenes había colas formadas en la escalera. En cuanto daban permiso la gente saltaba sobre el camión para pillar asiento, como si se fuesen a acabar.

Golden Rock, Myanmar

Parada de camiones para la pagoda

Golden Rock, Myanmar

Camión hacia la pagoda

Golden Rock, Myanmar

Monjes esperando su camión

        El camino hacia la pagoda es muy incómodo, con muchas curvas y muy estrecho, tienen paradas intermedias para dejar pasar a los del otro sentido, como si fuesen trenes. El paisaje era bonito pero el viaje no era para ir disfrutándolo.

        Por fin llegamos arriba, nos bajamos del camión y nos indicaron el camino hacia la pagoda, vamos, hubiera bastado con seguir a la gente. Aquello parecía una romería. Montones y montones de gente avanzaban en dirección a la roca dorada. Había unos porteadores que llevaban gente en una especie de sillas que llevaban entre dos y otros llevaban cestas enormes en la espalda para trasportar cosas.

Golden Rock, Myanmar

De camino a la pagoda

Golden Rock, Myanmar

Porteadora

        A mitad de camino hay un puesto de control para que los turistas paguen 6.000 kyats cada uno (4 €), Sabemos que hay gente que se ha colado aprovechando el barullo, pero por cuatro euros creo que no merece la pena.

        Seguimos andando hasta llegar a una explanada. Por todas lados había gente en el suelo, familias enteras con improvisados toldos para resguardarse del sol. Por lo visto la gente sube a pasar allí el día y viendo la hora que era también la noche. A los extranjeros no les está permitido dormir allí, hay un par de hoteles pero a precio prohibitivo.

Golden Rock, Myanmar

Familias pasando el día

       Al fin vimos la roca dorada, haciendo equilibrio sobre un pelo de buda. Era más pequeña de lo que esperábamos. Nos fuimos acercando hasta llegar a la entrada, ¡sorpresa!, mujeres no, chica decepción se llevó Ada. A mi me obligaron a dejar la cámara y pude pasar. Hay hombres, niños y monjes junto a la roca pegándole pan de oro. Allí estuve un rato, observando el ritual de los fieles para pegar el pan de oro y me fui por donde había entrado.

Golden Rock, Myanmar

Pregrinos pegando pan de oro

       Dimos una vuelta por allí y bajamos para ponernos justo debajo. Realmente parece que se va a caer, impresiona. Nos hicimos unas cuantas fotos, algunos locales se acercaron a hacerse fotos con nosotros y cogimos el camino de vuelta.

Golden Rock, Myanmar

Debajo de la roca

        La roca dorada no es nada del otro mundo, te esperas algo gigantesco y decepciona. Pero  la aventura de subir en el camión con ellos, ver la devoción que tienen por la roca, observar como se instalan en el suelo para disfrutar de un día en familia y hacerse fotos con ellos merece bastante la pena, se lo recomiendo a cualquiera que esté en Myanmar.

Golden Rock, Myanmar

Volviendo en camión

        Cogimos uno de los muchos camiones para bajar de vuelta. Llegamos al restaurante, preguntamos el horario del bus hacia Yangón. Por suerte estábamos en hora, así que recogimos nuestras mochilas y el dueño del restaurante nos acompaño al autobús. Íbamos a llegar a la antigua capital muy tarde, pero eso es otra historia.

3 pensamientos sobre “La Roca Dorada

  1. Nuria

    …de nuevo las musas han hecho de las suyas….bueno, un poco tardonas pero….el relato FANTASTICO !!!..como siempre…. Myanmar nos sigue enamorando….

  2. Carmelo

    Leo vuestros comentarios, me detengo en las “afotos”. sonrio, cierro los ojos y.. sueño,.. y —– Disfrutad del momento.

  3. pepe

    buenas chicos, ya veo que seguís en plena forma que se os ve cara de entusiasmados con las distintas partes del mundo que veis, se nota por la forma de escribir los comentarios. que vivís las cosas al cien por cien.
    chicos que me alegro de que os vaya bien , que es algo que poca gente puede hacer y nos encantan vuestras aventuras y comentarios. muchos besos desde la otra parte del mundo y desde la silla de mi trabajo, que es de donde, se ven las fotos y me hacéis disfrutar de vuestro viaje ( y claro un poco de envidia jejeje) .
    muchos besistos

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