Kratie

         Después de Banlung,  decidimos retomar el circuito más turístico y así llegamos a Kratie, una ciudad de unos 70.000 habitantes, que se extiende en la ribera del rio Mekong.

       Llegamos en van desde Ban Lung y después de sortear a todo tipo de taxistas e intermediarios de hoteles, iniciamos nuestra, ya rutinaria, búsqueda de alojamiento. Aunque sabíamos que había y hay un guesthouse regentado por un español, quisimos mirar otros para hacernos una idea de la calidad de los guesthouse y de los precios. Al final, terminamos en el Star Backpackers y allí nos recibió Andrés. La verdad es que da alegría encontrarte con español que te pueda contar como funcionan las cosas en Camboya.

        Una vez instalados, decidimos comer en el restaurante del mismo guesthouse, pedimos los dos platos más típicos de Camboya, Ada el clásico Amok de pescado que es un curry suave de pescado y yo el Lok Lak, una especie de ensalada con carne picada de ternera marinada en una salsa de tomate, limón, cebolla y pimienta. Ambos exquisitos.    Andrés nos acompañó durante la comida y nos contó un poco su historia y como se manejaba con los camboyanos.

        Descansamos un rato antes de salir a pasear por el pueblo. Enseguida nos dimos cuenta, que la vida en Kratie gira en torno al río y lo mejor que puedes hacer, es dejarte llevar por la ribera del rio mezclandote con los lugareños, mientras contemplas el atardecer, que con la isla que hay enfrente como testigo es una auténtica maravilla.

Kratie, Camboya

Atardecer en Kratie

        Luego fuimos a cenar a una hamburguesería que estaba justo debajo de nuestra habitación, el wifi del hotel no nos llegaba a la habitación pero sí el de la hamburguesería, así que fuimos a cenar ahí para averiguar la clave wifi. Para nuestra sorpresa las hamburguesas estaban bastante buenas y la camarera-dueña era encantadora. Podríamos haber averiguado la clave tomando una simple cerveza pero nos hubiera sabido mal.

        Al día siguiente cogimos una barco para cruzar a la isla que había enfrente, allí alquilamos una moto para recorrerla a nuestro ritmo. La isla te la venden en todas las guías como una excelente oportunidad de conocer la auténtica vida rural de Camboya, pero nada de eso. La isla es bonita, es una sucesión casi infinita de campos de arroz, hay también un templo y una aldea flotante.

Krattie, Camboya

Pueblo flotante en isla Koh Trong

        Pero la mejor experiencia, sin duda, fue aparcar la moto para bañarnos en el rio, Allí había una familia bañándose, La madre siempre estaba rebuscando en la arena, así que me acerqué y me enseño un cubo lleno de caracolillos. Una de las niñas le echaba una mano. Probé suerte yo también, era bastante fácil, solo con coger un puñado de arena mientras te bañabas sacabas unos cuantos, así fui cogiendo y cuando ya no me cabían en las manos se los llevaba a la señora. Muy agradecida siempre. Luego vimos esos caracolillos en muchos mercados, los dejan secarse al sol y los espolvorean con chile, no los probamos pero ellos se volvían locos, se los comían como pipas.

        Bueno, la gente va a Kratie principalmente para ver los delfines de Irawadi, que son unos delfines de aspecto bastante raro (Aquí puedes saber más) y que por alguna razón en Kratie hay una comunidad bastante grande.

        Delfines de Irawadi (como podeis suponer la foto no es mia)

        Por todos lados ofrecen excursiones en barca para poder verlos de cerca. Nosotros, como siempre, no fuimos, siempre consideramos que ese tipo de prácticas debe molestar bastante a los animales. El caso es que alquilamos una moto para ir a ver un par de templos. La carretera discurría paralela al rio y nos dimos cuenta que a lo mejor desde allí podríamos ver los delfines. Nos metimos entre dos casas y llegamos a la orilla del rio. Era justo el sitio, ¿cómo lo sabíamos?, porque justo enfrente había cerca de veinte barcas formando un circulo. Un local que se encontraba por allí cortando ramas, se vino a nuestro lado y nos iba señalando cada vez que veía un delfín. Yo no vi nada y Ada vio algo pero no estaba segura de que fuesen los delfines. La verdad es que estábamos bastante lejos.

        Continuamos nuestra excursión, fuimos al primero de los templos, situado en una pequeña colina, Phnom Sombok, después de subir infinitas escaleras, llegamos al templo o wat situado en lo alto de la colina, bastante pequeño, con un buda dorado en su interior (como casi todos), las vistas tampoco eran muy buenas porque los árboles tapaban el paisaje.

Krattie, Camboya

Templo en colina Phnom Sombok

        Seguimos nuestro camino hasta el pueblo Sambor donde se encontraba el templo Wat Sorsor Moi Roi (templo de las cien columnas), el wat más grande de camboya. Efectivamente, el templo era inmenso y.  si no tenía cien columnas, cerca estaba. El templo parecía restaurado  y lucía bastante impresionante. En los terrenos del parque había un centro de conservación de tortugas pero entre que la entrada era carísima y el sitio no parecía gran cosa, no entramos. Luego nos dimos una vuelta por el pueblo, mercado incluido y nos fuimos hacia Kratie.

Krattie, Camboya

Templo cien columnas

Templo cien columnas, Kratie, Camboya

Interior templo de las cien columnas

 

        No teníamos muy claro el siguiente destino, Andrés nos decía que nos fuesemos hacia Siem Reap, pero para nosotros era correr demasiado, queríamos hacer al menos una parada en algún pueblo intermedio. Kampong Cham fue el elegido.

4 pensamientos sobre “Kratie

  1. JOSE arias mata

    Chicos , increíble , cada día me sorprende más vuestras fotos y vivencias , una aventura para poder hablar de ella , y ser diferentes , me gusta 👍seguid enseñándonos todo , muchos besos y felicidades en tu día Ioseba

  2. Nuria

    …..dejarte llevar por la ribera del rio mezclandote con los lugareños……una isla testigo….el templo de las cien columnas….la recolecta de caracolillos…..de nuevo…un relato que nos une a vuestra aventura…..hasta pronto!!!.

  3. Julio

    Ioseba – Ada. Como siempre un relato ,muy real, (incluso he visto un delfín, bastante feos por cierto).Pareja disfrutar,que vivimos cuatro días. Un abrazo muy fuerte

    1. adayjosebaontour Autor del artículo

      Hola Julio, muchas gracias por tu comentario, ¡cuanta razón tienes!, un abrazo.

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