Kong Lor

      Empezábamos nuestra aventura por el centro de Laos. La parte olvidada de este maravilloso país. Según pudimos ver, la mayoría de viajeros se saltaba esta zona, veían el norte de Laos y salían por Vientiane (la capital de Laos) hacia Tailandia, incluso para ir a Camboya, iban por Tailandia en lugar de pasar por las fronteras de Laos.

      Tras pasar por ciudades como Luang Prabang y Vientiane, nos apetecía algo más pequeño y tranquilo. Kong Lor cumplía con creces esos requisitos, pequeño pueblo rodeado de montañas y con un secreto escondido: ¡una cueva navegable de siete kilómetros de longitud!.

      Después de un viaje en autobús interminable, llegamos a este precioso pueblo. Nos alojamos en Salomyen Guesthouse por 50.000 kips (5€) la noche, bungalow de madera, baño con agua caliente y terraza con vistas a la montaña, sin wifi.

      Nos apresuramos, antes de que anocheciera, a dar una vuelta por el pueblo. Nuestro guesthouse estaba en un extremo, justo a la entrada de Kong Lo. Empezamos a caminar y cuando nos quisimos dar cuenta, nos habíamos salido por el otro extremo. Retrocedimos un poco para ir callejeando hasta llegar al río.

Kong Lor, Laos

Calle de Kong Lor

Hicimos una parada para tomar una cervecita y volvimos a nuestro guesthouse linterna en mano ya que se nos había hecho de noche. íbamos entre arrozales y bajo un manto de estrellas espectacular, ese paseo se nos quedará grabado para siempre. Una vez hecho el reconocimiento del pueblo, cenamos y nos fuimos a dormir.

       A la mañana siguiente, después de desayunar, nos dirigimos hacía la gran atracción de Kong Lor, la cueva. Anduvimos algo más de un kilómetro y llegamos a la entrada del recinto y hay que pagar 2.000 kips (0.20€) . Tras un paseo de cinco minutos entre arboles llegas al mostrador de tickets, pagamos 120.000 kips (12€) para dos personas, te dan los chalecos salvavidas, una linterna frontal. Seguimos a nuestro guía y barquero, hacía la entrada de la cueva.

     Bajas unas escaleras, cruzas un puente y caminas un poco junto al río  y ahí está la entrada. Cuando entras en las cueva se viene un sentimiento raro, entre emoción por hacer algo totalmente distinto, y miedo al ver a los lejos la oscuridad de la cueva. Te montas en tu bote y te sumerges en la más absoluta oscuridad. Vas apuntando con tu frontal hacia los lados y hacía arriba para intentar hacerte una idea de como es la cueva pero apenas se ve nada.

       A mitad de camino más o menos te bajas de la barca y un guía te acompaña por un paseo de estalactitas y estalagmitas. Cuando terminas el recorrido, tu barquero te está esperando al otro lado, navegas otro poco y sales por el otro extremo de la cueva. Un poco más adelante, paran para hacer un descanso en unos puestos de comida y bebida. Luego, te vuelves a montar y haces el camino de vuelta.

     La experiencia podría ser mejor si la cueva estuviera iluminada y las barcas fueran más silenciosas. Estás, alrededor de una hora, navegando por una cueva que no ves y por un río que solo intuyes. Salimos de la cueva acompañados por nuestro barquero, nos despedimos de él y nos quedamos en el río. Había algunos locales bañándose, me falto tiempo para meterme en el agua. Enseguida se acercaron para hacerse fotos conmigo y Ada aprovechó para hacer alguna foto.

Kong Lor, Laos

Baño en el rio con locales

      Fuimos a comer al restaurante Enjoy Boy junto al río, A mi, personalmente, estos sitios no me gustan mucho, ves como las tuberías suben desde el río hacia las casas y pienso que han utilizado ese agua para cocinar la comida que te estas comiendo. Estuvo bastante bien y al día siguiente estábamos bien. Volvimos al guesthouse por el mismo camino que la noche anterior pero esta vez pudimos admirar el precioso paisaje en el que se encuentra el pueblo. Un valle repleto de arrozales y rodeado a los lejos por unas montañas imponentes, no dábamos crédito y nos sentíamos unos privilegiados.

     Descansamos un poco, luego fuimos a dar un paseo en dirección contraria al pueblo pero tuvimos que volver enseguida porque estaba oscureciendo y allí no hay ni una luz. Volvimos a cenar en nuestro guesthouse y nos fuimos a dormir.

      A la mañana siguiente queríamos alquilar una bicicleta, fuimos preguntando por todo el pueblo y nadie tenía bicicletas de alquiler,  no entendíamos como a nadie se le había ocurrido. A un kilometro y medio había un resort Konglor View Resort y pensamos que igual allí sí alquilaban bicicletas. Cogimos la cámara, el agua, los bañadores y las toallas y nos pusimos en marcha. Tardamos alrededor de media hora en llegar. En la puerta ya vimos que había un par de bicis, preguntamos en recepción y nos dijeron que por 15.000 kips (1,5€) cada una, podíamos disponer de las bicicletas de la puerta.

     Ya teníamos nuestras bicicletas, las primeras de nuestro viaje. Planeamos ir por la carretera principal que se alejaba del pueblo e ir cogiendo los desvíos que fueran apareciendo. El paseo solo, ya era enriquecedor, la carretera partía el valle en dos, rodeados siempre de arrozales y montañas. Llegamos a un par de pueblos junto al río, ambos bastante más apagados y pequeños que Kong Lor, claro ellos nos habían sido agraciados con una cueva que aparece en todas las guías de viajes de Laos.

Kong Lor, Laos

Paseo en bici

     Por la tarde, volvimos al recinto de la cueva, pero esta vez a bañarnos en el río y tumbarnos en nuestras toallas, vamos como si estuviéramos en una playa de Marbella. Leyendo, charlando y bañándonos se pasó la tarde. Había que devolver las bicicletas. Después del paseo de vuelta desde el resort, cenamos en nuestro guesthouse y nos fuimos a dormir. El tuctuc hacia Pakse salía a las seis de la mañana.   .

3 pensamientos sobre “Kong Lor

  1. FRAN DONOSO

    Ada…!!! tu experiencia con las bicicletas no son muy buenas, pero a estas alturas visto los países que estás visitando, no queda otra y al final ciclista total ;-), por cierto qué paisajes y fotaza que te ha hecho Joseba con esas cumbres detrás, qué chulada y qué envidia sana…besos

  2. Nuria

    Precioso relato…que nos descubre esa parte olvidada de Laos…gracias….creo que yo tambien he visto las estrellas de regreso a la guest house…parecia que las podía tocar con las manos….y..ese secreto de 7 kms…¡¡ la cueva!! …¡¡¡que miedo !!!….pero que precioso lugar…con esos verdes y azules…. me encanta esa cercania con los locales…seguro que para ellos sera tambien algo especial….Espero impaciente los próximos relatos….pues me unen a vuestra aventura. Un abrazo.

  3. Cemece

    FELÍZsalida y entrada de año nuevo, mañana 31, al mediodía día nos tomaremos unas cañas recordándonos. &🍾🍾🍾

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