Tokio

        Aterrizamos en Tokio procedentes de Manila el día dos de abril. Tardamos bastante en salir del aeropuerto, teníamos que sacar dinero, comprar una tarjeta SIM y averiguar como ir al centro. La opción más barata era el bus, 1000 yenes (8€) cada uno y te dejaba en la estación central, Tokio Station.

        Otro de los problemas que nos íbamos a encontrar en Japón era el alojamiento. Nuestra rutina de llegar a las ciudades sin alojamiento, iba a dificultarnos mucho las cosas e iba a convertir el tema del alojamiento en algo tedioso.

      Como solemos hacer en las grandes ciudades, habíamos reservado la primera noche con antelación. La única opción más o menos barata (36€) fue una oferta que encontramos en un hotel capsula, ¡genial!, pensamos: ¿hay algo más típico que esos hoteles cápsula ?

        Tokio Station era enorme, podéis imaginar como es la estación central de una ciudad con veinte millones de habitantes. Sí, una locura. Aún así, todo está muy bien indicado y rápidamente encontramos nuestra línea de metro. Lo primero que nos llamó la atención es el silencio que hay dentro del metro, nadie habla, si tiene que hablar algo con el de al lado lo hace en voz muy baja y  es de mala educación hablar por el móvil.

        Llegamos a nuestro alojamiento, pero no podíamos hacer el check-in hasta las tres de la tarde. Dejamos nuestra mochilas en recepción y salimos a dar una vuelta. Por fin nos íbamos a poder relajar, hasta ese momento todo había sido averiguar cosas e ir de un lado para otro. El ajetreo no nos dejaba ver que estábamos cumpliendo un sueño, de pronto nos paramos y dijimos ¡¡¡ESTAMOS EN JAPÓN!!!.

        En esa parte de la ciudad no había mucho que hacer, así que fuimos dando un paseo a un centro comercial que había cerca. Como es normal, todo estaba lleno de tiendas, digamos que una especie de Corte Inglés. Pasamos las tiendas y nos encontramos con un inmenso supermercado. Aprovechamos para comprar café, pan de molde, mantequilla y unas galletas, siempre mirando mucho los precios y buscando las ofertas. Aunque, todavía, no teníamos ni idea de lo que era barato o caro. Aún no lo sabíamos, pero nos íbamos a convertir en unos expertos de los supermercados japoneses.

         Después subimos a la parte de arriba, donde estaban los restaurantes. Nuestra primera toma de contacto con la gastronomía japonesa. Nosotros, prácticamente, solo conocíamos el sushi y allí no había nada parecido. Lo bueno era que todos los restaurantes tienen un escaparate con réplicas exactas de plástico con los platos y con su respectivo precio. Así, como si estuviéramos comprando unos zapatos, fuimos de escaparate en escaparate viendo comida hasta que uno nos entró por los ojos. Comimos “ramen” una deliciosa sopa con noodles. Nos llamó la atención lo escandalosos que son los japoneses para comer este plato. Por lo visto tienes que sorber y hacer ruido al comer la sopa, según ellos así sabe mejor. ¡¡La sopa estaba riquísima!! ya éramos unos enamorados del ramen.

Tokio (Japon)

Primera comida en Japón, al rico RAMEN

          Volvimos a nuestro hotel cápsula y ya pudimos hacer el check in. Te asignan una taquilla para que guardes tus cosas  y te dan pijama y zapatillas.

        Después fuimos a conocer la ciudad. Lo primero que queríamos ver era el famoso cruce de Sibuya. Cogimos el metro hasta la estación que te deja cerca del cruce. Cuando salimos a fuera, caminamos un poco en dirección donde estaba el paso de peatones más impresionante del mundo. Llegamos a un cruce y pensamos ‘’este es…’’ pero nos desilusionó un poco, no era para tanto. Nos quedamos un poco extrañados, no podía ser que la gente hablase tanto de eso… Andamos un poco más y ya nos dimos cuenta que nos habíamos equivocado. Ahí estaba el famoso cruce!!! y si que era espectacular!!! tanta gente cruzando la calle al mismo tiempo y en todas las direcciones. Estábamos alucinados. Vimos toda clase de personajes, mucha gente haciéndose fotos (incluidos nosotros) y una marea de personas cada vez que el muñequito del semáforo se ponía en verde.

Tokio (Japon)

Acera de enfrente Sibuya

Tokio (Japon)

Sibuya

Tokio (Japon)

Paso de cebra de Sibuya

Tokio (Japon)

Paso de cebra de Sibuya

        Seguimos callejeando por toda esa zona y admirando esta gran ciudad. Pantallas gigantes, letreros luminosos, restaurantes en cualquier planta de los edificios, mucha gente en las calles… nuestros ojos no daban a basto a ver tanta diversidad y solo estábamos viendo una parte pequeña de la ciudad.

        Llegó la hora de meterse en la cápsula, nos pusimos nuestros pijamas y nuestras zapatillas y dejamos toda la ropa en la taquilla. La cápsula era doble y estaba bastante bien, tenía conexión a internet, televisión y varios enchufes. Ada estaba un poco preocupada porque pensaba que sería claustrofóbico, pero la cápsula es amplia y cómoda. Cuando quieres dormir, bajas un estor y listo.

Tokio (Japon)

Hotel capsula

       Sin haberlo planeado nuestro viaje a Japón coincidía con la floración de los cerezos o Sakura como lo llaman ellos. Así, que a la mañana siguiente fuimos paseando hasta el parque Ueno,  donde, según nuestras averiguaciones, está la mayor concentración de cerezos de Tokio. Para los japoneses, la floración de los cerezos es todo un acontecimiento y se reúnen bajo los árboles para comer con los amigos o la familia. Para nosotros, simplemente, fue algo espectacular, al principio viendo uno aislado por la calle ya te emocionas, pero cuando llegas al parque y ves tanto cerezo y tanto rosa, parece que has entrado en un mundo de algodones de azúcar.

Tokio (Japon)

Japoneses de picnic bajo cerezos

Tokio (Japon)

Sakuras

Tokio (Japón)

Parque Ueno

Tokio (Japón)

Templo en parque Ueno

Tokio (Japón)

Sakuras

Tokio (Japón)

Cerezo en flor

Tokio (Japón)

Cementerio japonés

        Paseando por allí, nos encontramos con un montón de puestos de comida. Después de dar unas cuantas vueltas nos decidimos a probar otro plato japonés, el Okonomiyaki (traducido significa cocinado a la  plancha), algo así como una torta con un montón de ingredientes y un par de salsas raras. No estuvo mal pero la salsa camufla un poco el sabor del resto de ingredientes.

Tokio (Japon)

Okonomiyakis en la plancha

Tokio (Japon)

Okonomiyaki

        Nos perdimos un poco por las calles de Tokio hasta que llegamos a un barrio repleto de bares pequeñísimos. No nos atrevimos a entrar porque daba la sensación que eran como clubs privados. La mayoría estaban vacíos o por lo menos no se veía a nadie desde la puerta. Fue bastante curioso, unas cuantas manzanas con calles estrechas y todo bares, el sueño de más de uno que yo conozco.

        Por la noche íbamos a cenar un restaurante cerca del hotel, la curiosidad del sitio es que tenías que pedir en una máquina fuera. El procedimiento no es complicado, eliges tú comida, la pagas y te sale un ticket que lo entregas en la barra. Todo bien, el único problema es que no tienes ni idea que pedir, los botones tienen fotos con la comida pero no se ve bien, más o menos acertamos pidiendo, todo estaba bueno. Además como no hay mesas, todo es en la barra es bastante entretenido ver a las dos chicas cocineras preparando la comida, unas auténticas máquinas.

Tokio (Japon)

Cena

        El día siguiente lo íbamos a dedicar al famoso mercado de pescado de Tokio, el más grande del mundo. El mercado nos defraudó un poco, totalmente masificado, con un montón de puestos de pescado y mariscos bastante caros. Daba la sensación de que se había convertido en algo turístico, demasiada gente. Vendían de todo y era interesante, pero parece que estas en el metro en hora punta. Cuando nos cansamos de ese ajetreo, pusimos rumbo a la zona del palacio imperial.

        Tras un paseo de cuatro kilómetros, llegamos a la entrada del recinto de palacio. El palacio no se puede visitar, solo te dejan pasear por los jardines. Para nuestra sorpresa ese día, no sabemos el motivo, era gratis. Allí descubrimos que el tema de los jardines en Japón es un arte y todo está cuidado hasta el más mínimo detalle, no hay nada al azar. Aquello era inmenso y después de recorrer gran parte de los jardines, encontramos una explanada de césped y nos tomamos un merecido descanso.

Tokio (Japon)

Lago en jardines palacio imperial

Tokio (Japon)

Tokio (Japon)

Pradera recinto palacio

        Luego de vuelta al hotel a recoger las mochilas, teníamos que cambiar de alojamiento. La oferta se había acabado y ya no podíamos pagar ese hotel. Por un grupo de Facebook, habíamos contactado con Eduardo, un señor chileno que se dedicaba a comprar casas y alquilar las habitaciones a turistas. Fuimos en metro a nuestro punto de encuentro y allí conocimos también a Javier Demaría, un chico argentino con el que congeniamos enseguida. Eduardo nos llevó hasta la casa y allí conocimos a otra pareja argentina Sole y Estaban.  Eduardo nos propuso ir a un bar de sushi de esos que los platos van en una cinta mecánica y vas cogiendo lo que te apetezca. Fuimos Eduardo, un chica japonesa, Javier y nosotros. Fue bastante curioso y divertido. Otro objetivo cumplido en nuestra lista de “frikadas” japonesas.

        Al volver a la casa, la pareja argentina, que ya estaba terminando su periplo por Japón, propusieron bebernos una botella de Fernet, no tenía ni idea de lo que era eso. Es una especie de vermut bastante amargo que se bebe con hielo y coca cola. A mi me encantó y así entre risas e historias, se nos hizo de día. Fue una buena velada y Ada y yo, estábamos invitados a comer un asado en Buenos Aires.

        El día siguiente lo íbamos a dedicar a planificar una ruta por Japón y empaparnos del blog de los chicos de “marcandoelpolo que explica todo lo que necesitas saber para hacer autostop en Japón, unos genios. Estuvimos practicando la caligrafía japonesa para hacer el cartel para nuestro próximo destino Yokohama (横浜). Para nosotros los caracteres japoneses no responden a ninguna regla, así que todo era una raya para acá, otra para allá y luego comparar lo que nos decía google con nuestro garabato. Al final, lo más fiable era salir a la calle y enseñarle el cartel a algún japonés, si pronunciaba la ciudad perfecto y si no, normalmente, se ofrecían a escribírtelo.

Tokio (Japon)

Autostop a Yokohama

        Por la noche nos juntamos con Javier Demaría y una chica chilena para ir a la torre El Tocho o el edificio del Gobierno Metropolitano que en realidad son dos rascacielos de 243 metros de altura. Allí tienes una vista de 360º de la ciudad de Tokio. Un espectáculo de luces impresionante que se perdía en el horizonte en una ciudad que parecía infinita.

Tokio (Japon)

Tokio de noche mirador Tocho

Un pensamiento sobre “Tokio

  1. Nuria

    ¡Fascinante Tokio!….de nuevo un vivido relato que alimenta nuestros sueños y anima al viajero que llevamos dentro….¡gracias por ayudarnos a descubrirlo!….

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