Hpa-an

        Ya estábamos montados en nuestro transporte hacía Hpa-an, el conductor recogió a un par más de clientes birmanos y salimos de la ciudad. Pero había algo que no encajaba, al rato nos dimos cuenta. Si bien ellos conducen como nosotros, por la derecha, el volante lo tienen al otro lado. Carril derecho volante a la derecha, una locura!! Así que para adelantar necesitan la ayuda del copiloto, no ves si viene alguien por el otro carril.

        El paisaje era muy cambiante, a veces muy verde, otras veces árido y con mucha arena. Íbamos pasando por pequeños pueblos y todos, absolutamente todos, tenían una gran estupa dorada.

        Después de un rato paramos a comer, era lo que llamamos nosotros una venta, un bar de carretera pero al estilo birmano. En casi todos los países de Asia existen estos sitios para hacer un descanso en el camino. No teníamos ni idea de la comida birmana, un chico se me acercó y me ofreció curry de pollo, yo acepté, Ada no tenía hambre. Cuando llegó la comida eso parecía un banquete, unos cuantos platillos llenaban la mesa de verduras, encurtidos, ensaladas, el pollo y por supuesto arroz, te dejan la hoya de arroz para que te pongas todas las veces que quieras. Todo eso regado con una cerveza negra, me salió por unos 4.000 kyats (2.80€).

Hpa-an, Myanmar

Primera comida en Myanmar, curry de pollo

        Continuamos la marcha hasta que por fin llegamos a Hpa-an, allí nos dejaron en la plaza del pueblo. Miramos las opciones de alojamiento y al final nos decantamos por un guesthouse que venía en la Lonely Planet, el Soe Brothers Guesthouse. Solo les quedaba una habitación individual y enana, pero nos la quedamos.

        Deseando tomarle el pulso a Myanmar, nos dispusimos a dar una vuelta por el pueblo y cenar algo. Salimos del GH y volvimos a pasar por la plaza, bajamos una calle para llegar al rio y pasear un poco por la ribera, aunque no estaba muy bien conservada y le faltaba luz, tuvimos un atardecer espectacular.

Hpa-an, Myanmar

Anochece río Hpa-an

        Luego volvimos a la plaza y nos metimos por otra calle que parecía más animada. Paseando por allí, nos encontramos un restaurante lleno de gente local. Nos metimos para cenar sin saber si podríamos hacernos entender. Efectivamente no sabían nada de inglés, así que señalando lo que comían en otras mesas conseguimos pedir. Yo, una sopa, que no estaba nada buena y Ada un guiso de pollo agridulce.

Hpa-an, Myanmar

Sopa para cenar, no estaba tan buena como parece

        La cena no estuvo muy allá pero éramos la atracción de los camareros, que nos sirvieron de maestros de birmano, así aprendimos a decir Feliz Año!!!!, a pedir la cuenta y alguna que otra expresión. Se partían de risa cuando repetíamos las palabras. Estuvo divertido, nos despedimos en birmano y nos fuimos para el guesthouse, no sin antes buscar uvas o algún sustitutivo para las campanadas. Aunque os parezca raro, encontramos uvas y bastante baratas.

        La sorpresa fue que al volver a pasar por la plaza había un concierto de gente loca. Cada dos canciones el cantante cambiaba, así que era una especie de karaoke a lo grande. Allí estuvimos un rato medio bailando. Exceptuando un grupo de chicos que estaba en primera fila dándolo todo, lo demás eran mirones que no entendían nada, ya sabéis “¡Esta juventud!

        De vuelta al GH, nos metimos en nuestra minúscula habitación, buscamos unas campanadas en Youtube y nos comimos las uvas, vale eran la 21 de la noche, pero nos comimos las uvas y nos echamos unas risas.

        Para el día siguiente habíamos contratado una excursión con el GH por los alrededores de Hpa-an. Volvimos a desayunar en el restaurante de los simpáticos camareros. Un tuctuc para ocho nos esperaba en la puerta de GH, éramos una irlandesa, una canadiense, una belga que hablaba español Elisabeth, un francés y dos holandeses. El tuctuc de naciones unidas arrancó, llevándose un espejo de otro tuctuc que había aparcado, hacia nuestra primera parada.

        La excursión estuvo bastante bien, nos dieron un pequeño mapa hecho a mano con las paradas. La primera parada fue en una cueva que los más interesante que tenía eran los millares de budas pequeñitos esculpidos en la roca. También había un buda tumbado bastante grande metido en una sala.

Hpa-an, Myanmar

Cueva miles budas

        La siguiente parada fue la pagoda Kyauk Ka Lat, que está en lo alto de un peñasco que parece que se va a caer en cualquier momento, ya iríamos descubriendo la habilidad de los birmanos para poner una pagoda en los lugares más inverosímiles. Subimos a lo alto, donde hay un monje recibiendo a la gente. Justo al lado hay un templo bastante bonito, aunque lo mejor fue hacerle foto a todos los niños que había por allí correteando.

Kyauk Ka Lat

Kyauk Ka Lat

Hpa-an, Myanmar

Templo en Kyauk Ka Lat

Hpa-an, Myanmar

Niños en templo

        Después paramos en un valle con cientos o miles de budas, hasta donde alcanza la vista había budas. De ahí nos fuimos a comer en un restaurante, Chop Suey para mi y noodles para Ada.

Hpa-an, Myanmar

Valle de los mil budas

        Proseguimos nuestra excursión parando en otra cueva, la que más nos gustó. Primero apareces en una especie de hall con un gran buda reclinado y una estupa.  Después  te internas en la cueva y andas un rato por ella viendo diferentes formaciones, unas capricho de la naturaleza y otras capricho del hombre, hasta llegar a un lago, donde cogías una barca. Para llegar a la salida, atravesabas una cueva y pasabas por campos de arroz verdes. Navegando entre canales y disfrutando del paisaje llegabas al embarcadero donde nos esperaba nuestro tuctuc. Ese paseo en barca merecía la excursión entera.

Hpa-an, Myanmar

Pagoda en entrada cueva

Hpa-an, Myanmar

Buda reclinado en entrada cueva

Hpa-an, Myanmar

Embarcadero en lago de cueva

Hpa-an, Myanmar

Barca para salir de la cueva

Hpa-an, Myanmar

Barca por arrozales

        Luego fuimos a otra cueva que no tenía nada especial y la última parada de la excursión era una piscina formada por un manantial. El agua era cristalina y estaba llena de locales que se estaban bañando, sobre todo niños. Nosotros no nos habíamos llevado el bañador, así que nos dedicamos a hacer fotos y observar a los peques pasárselo bomba. Solo Elisabeth llevaba su bikini, aunque muy respetuosa se baño con su pareo. Las mujeres se bañan con ropa. Fue la única que se bañó de nuestro grupo.

Hpa-an, Myanmar

Piscina de manantial

Hpa-an, Myanmar

Niños bañandose manantial

De ahí vuelta al guesthouse, un día intenso y una buena toma de contacto con otros viajeros que nos fueron dando algunos consejos de Myanmar. Elisabeth, la chica belga, había vivido en Perú y Colombia así que como estaban dentro de nuestros planes la bombardeamos a preguntas y al final nos pasó un contacto en Bogotá, en fin, un encanto.

       Salimos a cenar y en nuestro restaurante la comida era gratis, nos sentaron en una mesa y nos empezaron a traer platos, arroz y algo más que no recuerdo. No conseguimos averiguar porque la comida era gratis, quizás porque era Año Nuevo, quien sabe.  Bastante cansados nos fuimos a dormir, al día siguiente nos esperaba la Golden Rock, otro sitio raro para poner una pagoda.

2 pensamientos sobre “Hpa-an

  1. Nuria

    Si..si..nos enamora Myanmar…. los platillos del pollo al curry..para que te lo montes..”a tu ritmo”….Kyauk ka lat…¡¡ increible !! …el tuctuc de la ONU….el paseo por los arrozales….ese respeto por las costumbres locales….gracias por estos relatos..que nos transportan…”allende los mares”…

  2. José Martín Santiago

    Me encantan tus relatos. Ese algo que no te encajaba al principio de tu relato ha tirado de mi hasta leer el relato entero. Las fotos me encantan. Estoy deseando verlas todas. Menudo documento!!!!. Por favor, no dejes de escribir estos relatos. Lo agradecemos, lo agradeceréis. El mundo viajero lo agradecerá

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