Filipinas

        Después de las visitas de Curro y Tamara en Malasia y Fran en Hong Kong, continuamos nuestro camino en Filipinas.

        Filipinas es un país que se puede dividir en tres: Manila, Isla de Lunzón y el resto de islas..

        Es un país para volver, admite todo tipo de viajes, desde los clásicos de 15 días de vacaciones, hasta pasar meses perdido entre las islas. Es casi imposible recorrérselo entero en un viaje. Tiene centenares de islas y los desplazamientos por el país son lentos.

        La gran olvidada de Filipinas es la Isla de Lunzón, la más grande del país y donde se encuentra la capital, Manila. Casi todos los viajeros llegan a Manila y cogen un avión a alguna de las islas, normalmente a Palawan. Pero Lunzón esconde ciudades coloniales, una verde cordillera llena de arrozales, volcanes y algunas bellas playas.

        Decidimos darle una oportunidad a Manila, nos gusta comprobar las cosas por nosotros mismos, habíamos leído un montón de críticas, pero dos blog de viajes que seguimos en la red “Solo Ida” y “Marcando el Polo” pedían que se le diese una oportunidad, que Manila tiene se corazoncito y que raspando un poco la superficie se le cogía cariño.

        Lo intentamos, de verdad que lo intentamos, pero a medida que pasaban los días un sentimiento nos invadió ¡¡¡QUIERO SALIR DE MANILA!!!.

 

 

MANILA (PARTE 1)

 

        Aterrizamos en Manila el cuatro de marzo tras pasar la noche en el aeropuerto de Hong Kong. Bastante cansados, cogimos un taxi en el aeropuerto para llegar a nuestro hotel. Haciendo una excepción en nuestra rutina, y viendo lo grande que era la ciudad, habíamos reservado un hotel en el barrio de Makati, “La Casita de Mercedes”. Un poco caro para nuestro presupuesto pero queríamos un sitio tranquilo para descansar.

        En el camino del aeropuerto al hotel ya vimos muchas zonas de chabolas y una sensación de ciudad superpoblada y amontonada. Después de echar una buena siesta, salimos a explorar la zona. La chica del hotel nos recomendó que fuésemos a un centro comercial, no estábamos muy convencidos, pero de todas formas fuimos. Estaba a reventar, un centro comercial como los de España, en cuanto a calidad y cuanto a los precios. Estuvimos dando una vuelta a ver si empezábamos a entender a los filipinos. Al parecer el barrio de Makati era el barrio rico y el más seguro. Enseguida nos dimos cuenta de que no era una buena referencia de lo que es realmente Manila.

        A la mañana siguiente Ada no se encontraba muy bien, bajé a desayunar yo solo y a decir que nos queríamos quedar otra noche, pero estaban llenos. Me recomendaron otro hotel pero el precio era prohibitivo. Nos pusimos a buscar alojamiento con el móvil hasta que dimos con el hotel “Durban”, a cinco minutos andando. La situación nos gustó más porque estaba en una zona con bastante vida. Restaurantes, bares, 7 eleven, cajeros… Por contrapartida también había muchos bares de alterne, señoritas en todas las esquinas ¡Hello Sir! y muchos occidentales acompañados de filipinas.

        Cuando Ada estuvo mejor fuimos al mercado de Legazpi, un mercado de comida que se montaba todos los domingos. Tras andar un par de kilómetros llegamos a nuestro destino. Esperábamos un mercado como los de Tailandia, una hilera de puestos callejeros que se extendían a lo largo de una calle. Pero el mercado estaba en una plaza, llena de carpas y con zonas comunes para sentarte a comer.

        Hicimos como siempre, recorrer el mercado entero para echar un vistazo y luego elegir lo que más nos apetecía de entre lo que habíamos visto. Había de todo, paella, varios puestos de parrilla, puestos coreanos y japoneses, de empanadas….Terminamos comprando un par de empanadillas de ternera, una ración de curry de cabra y cerdo a la parrilla. Todo buenísimo, sobre todo el cerdo, jugoso y con la piel crujiente, ummmm nos chupábamos los dedos.

       Más tarde, pedimos un taxi con GrabCar y nos dirigimos a Intramuros, ciudad amurallada creada por los españoles, para defenderse de los filipinos, holandeses, ingleses y demás potencias colonizadoras de la época. El taxi nos dejo en la Iglesia de San Agustín, la más antigua del país, no pudimos entrar porque  se estaba celebrando una boda, desde la puerta vimos como los novios se hacían fotos en el altar. La iglesia era bastante bonita. Le faltaba una torre destruida en la segunda guerra mundial.

Manila (Filipinas)

Iglesia de San Agustín

Luego nos dirigimos a la catedral de Manila, aunque bastante más imponente, no alcanzaba a la belleza de la anterior, esta vez si nos dejaron entrar y estuvimos paseando un rato por allí. Salimos a la plaza que había enfrente de la puerta y nos sentamos en la fuente que había en medio de la plaza. Así descansábamos un poco y seguíamos admirando la catedral mientras observamos a muchos locales que andaban por allí haciéndose fotos.

Manila (Filipinas)

Catedral de Manila

        Se nos acercó un hombre y nos ofreció hacernos un tour por Intramuros, llevaba como todos un folio plastificado con las fotos de los sitios importantes, yo no le hice mucho caso pensando que seria carísimo, hasta que escuché que le dijo a Ada “150 pesos, solo 150 pesos”, levanté la vista de móvil y le pregunté cada uno o en total a la que me respondió “each”, son trescientos cincuenta pero para vosotros solo 300 ( 6 euros), mientras negociábamos el precio señalaba su transporte, un triciclo, que es un sidecar cubierto, ya habíamos visto montones de motos así y parecía que los locales también lo usaban. Como no teníamos ni idea de a donde ir, aceptamos. El triciclo en vez de una moto, tenía adosada una bicicleta, Ada y yo nos miramos extrañados, pensábamos que iríamos con una moto.

        Nos dio hasta un poco de vergüenza viendo el esfuerzo que tenía que realizar el triciclero para movernos y a la vez nos iba comentando cosas de la ciudad antigua. Primero nos llevó a una plaza con una estatua del presidente de México que conmemoraba el cuarto centenario de la llegada de los españoles a Filipinas, por lo visto la expedición española que arribó a estas islas había salido desde México por orden de Felipe II. Nos hicimos las fotos de rigor y continuamos el circuito.

Manila (Filipinas)

Monumento conmemorativo IV centenario expedición mexicana

Manila (Filipinas)

Monumento al presidente de México

        Primero nos llevó a la puerta de Santiago, la entra principal a la fortaleza, y nos dijo que podíamos pasear por encima de la muralla y él nos esperaría al final de la misma.

Manila (Filipinas)

En la muralla de Intramuros

        Cuando bajamos de la muralla, nos indicó que subiésemos al bar de la terraza de un hotel para contemplar las vistas de Manila. Dese ahí pudimos divisar lo grande que es Manila, hasta donde alcanzaba la vista había luces de edificios, parecía que la ciudad no tenía fin.

Manila (Filipinas)

Vista de Manila desde Intramuros

        Luego paramos en casa Manila, una antigua casa colonial española, mitad museo mitad restaurante. Volvimos a la Iglesia de San Agustín, tampoco pudimos entrar. Por último nos llevó al parque Ritzal, donde muchos filipinos se reunían los domingos.

Manila (Filipinas)

Puerta de casa España

Manila (Filipinas)

Casa España Manila

Manila (Filipinas)

Patio casa España

        Ada como siempre, me dijo que le diésemos una propina, tenía preparados los 300 pesos más 100 más de propina. Pero ¡¡¡sorpresa!!!, cuando nos bajamos del triciclo me pidió 1200 pesos (24 euros), le dije que no, que me había dicho trescientos,  a lo que me contestó sí trescientos cada media hora y como hemos estados dos horas, eran 1200. No daba crédito, ahora entendimos tanto ofrecimiento para pasear por la muralla, subir al ático del hotel, etc. Le dije que eso lo tiene que explicar antes, me volvió a enseñar el cartel con las fotos y ponía 350 pesos por media hora, dato que tapó hábilmente cuando se nos ofreció, Yo mantuve en mis trece y solo le ofrecía 400, que los cogiese o me iba, fue bajando poco a poco, 1000, 900, ….hasta 600, con una cara de pena entrenadísima y señalándose todo el rato las piernas. Al final para terminar con la historia le dimos 600. Nos fuimos bastante decepcionados, durante el tour pensábamos, qué buena gente, por fin estamos conociendo a gente simpática en Manila, pero todo fue un teatro.

        Nos dimos una vuelta por la zona hasta que encontramos un restaurante petado de locales en el que vendían pollo a la parrilla. Pedimos pecho (así le dicen a la pechuga aquí) con arroz y dos tes con hielo. Estaba sencillamente exquisito, las pechugas estaban jugosas y marinadas con algo que no pudimos identificar, en total fueron 346 pesos (7 euros). Después de comer y contentos por haber acertado con el sitio, pedimos un taxi con GrabCar y directos al hotel.

3 pensamientos sobre “Filipinas

  1. Nuria

    Ya estamos en Filipinas!!!!…Yuuupi!!!…..bien por darle la oportunidad a Manila…el “estilo de a Nuestro Ritmo” se impone: ¡muy bien!…una nota de “picaresca manilisca”…que se va a hacer….una oportunidad que os brindó la vida para comprobar vuestra capacidad de “regateo”…preciosas las fotos…y precioso intento….¡QUE SIGA EL VIAJE Y QUE SIGAN ESTOS MAGNIFICOS RELATOS!

    1. adayjosebaontour Autor del artículo

      Hola Pilar gracias por leernos.
      ¿Ya has estado en Filipinas? Sí, Tinglayan fue una bonita casualidad, ya mismo el relato.
      Un abrazo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *