Camboya

        Si cuando pasamos de Tailandia a Laos todo era incertidumbre, nervios y expectación, el tránsito de Laos a Camboya lo puedo resumir en una sola palabra, pereza.

        Pereza por abandonar un país que nos encantaba y que sentíamos nuestra casa, pereza por saber que el paso fronterizo era uno de los más corruptos del mundo y pereza por todos los prejuicios que tenía yo de Camboya.

       Me había hecho una idea de una Camboya insegura y gris, todo eso unido a un pasado reciente bastante oscuro y sangriento, hacia que cruzara a Camboya con mucho respeto. Los primeros pasos por Camboya fueron acorde a esa imagen, no sentía inseguridad pero no iba relajado y desconfiaba de la gente..

        Poco a poco, Camboya, nos iría demostrando que es un país maravilloso con una población encantadora. Más parecida a Vietnam que a Tailandia o Laos.

Cruzando la frontera

        El 29 de Noviembre, cruzamos la frontera que une el sur de Laos con la ciudad de Strung Treng en el norte de Camboya. La mayoría de los viajeros están nerviosos cuando se dirigen a la frontera, todos hemos leído sobre la corrupción en la frontera y como algunos se las han ingeniado para no pagar más de lo estipulado por el visado y otros, aún sabiendo que los van engañar, les da igual y no les importa pagar diez dólares más por su visado.

        El tema sucede de la siguiente manera, primero llegas a la frontera de Laos y vas a la ventanilla para que te sellen en tu pasaporte la salida del país. No tendría más historia, si por la cara, no te pidieran 2$ por cada pasaporte. A nosotros nos convenía deshacernos del poco dinero que nos quedaba de Laos y guardar los dólares que teníamos. Preguntamos cuanto era en kips y la cuenta eran 40.000 kips y solo teníamos 32.000. Con cara de pena les dijimos que si les valía con ese dinero… y sin decir ni media palabra la chica de la aduana cogió el dinero y lo guardo en su cajón (que luego iría directo a su bolsillo) y todo arreglado. Descarado!! y lo mas fuerte es que hasta nosotros sabemos y vamos condicionados a que tenemos que pagar y negociamos el “soborno”, increíble.  Sabemos de algunos viajeros que no sellaron el pasaporte, por no acceder a pagar esa tasa inventada, no tuvieron problema pero a otros no les dejaron entrar en Camboya sin el sello de salida de Laos (seguramente porque los policías están compinchados entre ellos) y tuvieron que volver a la ventanilla de Laos para que les sellaran el pasaporte.

        El conductor del autobús propuso que le diéramos a él todos los pasaportes y él se encargaba de realizar todos los trámites para entrar en Camboya. Claro, en el precio que te propone está incluida la comisión de los policías de la frontera y su propia comisión, claro esta. A algunos de los que íbamos, no les importó pagar de más y ahorrarse problemas. Nosotros teníamos nuestro visado hecho en la embajada de Camboya en Vientiane (Laos). Aprovechamos el tiempo que estuvimos en la capital para hacer este tramite y ahorrarnos un poco el mal rato de la frontera.

       Mientras los demás se quedaban haciendo los papeleos con el chofer del bus, nosotros junto con otra pareja francesa, cruzamos andando hasta el puesto fronterizo de Camboya pasaporte en mano. Los cuatro estábamos bastante nerviosos, a ver que nos podíamos encontrar. Después de tanto leer en otros blog y recabar información sobre como era pasar la frontera de Camboya había llegado el momento de comprobarlo.

        A la entrada del edifico estaba el control de salud. Sabíamos perfectamente que era un timo, pero te dicen que para entrar en Camboya necesitas un chequeo médico, te toman la temperatura y te piden 2$ por emitirte un “certificado medico” de que no tienes malaria o que se yo. Los que están allí ni son médicos ni el termómetro funciona pero insisten en que es obligatorio. Nosotros como ya sabíamos de que iba el tema pasamos de largo haciéndonos un poco los locos y diciendo que nosotros ya teníamos nuestro visado y que estábamos sanos como una pera. Nos dejaron pasar sin darnos mucho la lata.

        Nosotros nos saltamos la ventanilla donde expiden el visado porque ya lo teníamos, pero si necesitas sacártelo in situ te van a pedir 5$ de comisión, así que el visado te va a salir en total por 35$.

        Por último llegas al mostrador donde te sellan el pasaporte con la fecha de entrada. Había dos policías, uno mas majo y otro menos majo (vamos a decirlo así). Tuvimos que rellenar unos formularios y el policía mas majo mete tus datos en el ordenor y le pasa el pasaporte al policía menos majo para que te ponga el sellito.  El policía con cara de malas pulgas te pide otros 2$ por pasaporte, regateé un poco con él (surrealista) y pagamos 3$ por los dos pasaportes.

        Te cobran los extra dólares sin cortarse un pelo. Tal como les pagas lo guardan en un maletín o en una carpeta que tienen detrás. Es un robo en toda regla. El último de los policías no se molesto si quiera en ponerse la camisa del uniforme. ¡Nos robó en camiseta interior de tirantes!.

        Salimos fuera y esperamos a que todos terminasen sus trámites para continuar con nuestro camino hacia Stung Treng. Desde nuestro sitio se escuchaban los gritos de la pareja francesa y los del policía correspondiente. Todo el mundo estaba en silencio escuchando el griterío que provenía de la ventanilla de visados. Los franceses se negaban a pagar los 5$ extra por el visado. Tal fue así que cuando llegaron a la zona donde tenían que sellarles la entrada, los vieron tan exaltados que no se atrevieron a pedirles los 2$ extra. Una vez fuera, nos comentaron que habían conseguido saltarse el chequeo médico, que los 5$ extra por el visado lo tuvieron que pagar pero luego se los devolvieron y que no pagaron nada por el sello de salida. Estaban bastante contentos, pero hay que echarle un par para liar la que liaron.

        Una vez que todos terminamos con el visado, nos montamos en el bus rumbo a Stung Treng. Allí llegas a un restaurante lleno de extranjeros desde donde te distribuyen en furgonetas dependiendo de tu destino.

        Nuestra idea inicial era dormir allí y por la mañana conseguir algún bus que nos llevase a Ban Lung. Hablando con la dueña del restaurante nos enteramos que por 10$ cada uno (una clavada) podíamos salir en una media hora. Nosotros necesitábamos sacar dinero, entonces la del restaurante me dijo que si le compraba los billetes a ella, me conseguía una moto para que me llevarán a un cajero. Después de pensarlo un rato terminamos aceptando, la mujer hizo una señal y allí tenía a un señor listo para llevarme al cajero. Pagamos los billetes y esperamos a que llegase nuestro transporte. En el restaurante ya no quedaba nadie, por lo visto a Ban Lung solo íbamos nosotros y un alemán muy charlatán.

2 pensamientos sobre “Camboya

  1. Nuria

    Que peripecia!!!…yo me hubiera muerto de miedo…los franceses ..que atrevidos…en fin…espero que Camboya como apuntas…sea ese “pais maravilloso con una poblacion encantadora”… espero con muchas ganas el proxmo relato…Cuidaros.

  2. pepe

    buenassss, por aquí casi todo igual tu sabes, seguro que vosotros mejor jejejej, y nada a pasarlo bien y creo que en poco tenéis visita . ya mandareis fotitos.
    saludooooossss

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