Bikaner

       Después de pasar cuatro días fantásticos en Delhi en casa de Sara y José Miguel, decidimos hacer un poco de turismo por la India. Íbamos a hacer una ruta por el Rajastán, que es una enorme provincia del noroeste de la India (se queréis saber más Rajastán). Queríamos recorrer las ciudades de  Bikaner, Jaisalmer, Jhodpur, Udaipur, Pushkar, Jaipur y Agra. Os dejo un mapa para que os situéis.

       Sara se unía a nosotros, así que reservamos un tren en clase sleeper para viajar toda la noche y llegar a Bikanner por la mañana temprano. En la clase  sleeper, la podemos traducir como coche litera, el vagón está divido en compartimentos abiertos con dos literas con tres “camas” cada una y otra litera de dos en el pasillo.

En clase Sleeper

Llegamos a Bikaner en tren a las 7:30 de la mañana. Salimos de la estación y empezó el acoso de los conductores de tuctuc. No lo sabíamos todavía, pero iba a ser la tónica general en cada ciudad: “Hello Sir, TucTuc, where do you go?, Hotel?, español? Hola como estas…”,ya puedes decirle a veinte que no necesitas un tuctuc que va a venir otro a preguntarte lo mismo. Decidimos salir de la estación pasando de los conductores. Una vez fuera del alcance de los tuctus (o eso creíamos), Sara empezó a buscar en su móvil la dirección del hotel que teníamos contratado, en dos minutos estaban otra vez todos los tuctus rodeándonos. ¡Que agobio!. Al final, negociamos con uno y por 50Rp (0,66€) nos llevó hasta nuestro hotel, Krisnha Hotel, lo habíamos pillado la noche antes en Tripadvisor por 1000Rp (13€) la habitación triple.

    La habitación no estaba mal, una cama grande y un colchón en el suelo para Sara. Con ventilador en el techo y otro encastrado en la ventana que hacía un ruido infernal. La ducha no funcionaba, nos tuvimos que duchar con un cubo y una jarra, la experiencia no fue tan mala. El dueño nos ofreció desayunar y aceptamos. Nos llevó a la planta de arriba y pedimos dos cafés y un te, Ada pidió un tortilla francesa con vegetales que estaba bien y Sara y yo una tostada francesa, que era una rebanada de pan Bimbo con un poco de mantequilla. Me quejé al dueño diciendole que eso no era una tostada francesa y me hizo un gesto que no entendí muy bien pero cuendo le pedí la cuenta, las “tostadas francesas” no estaban incluidas.

      Después salimos a la calle a buscar un tuctuc que nos llevase a unos templos que había en la ciudad vieja, nos costó después de mucho regatear 100Rp (1,20€) y allí que nos fuimos. No eran nada del otro mundo. En uno de ellos se estaba celebrando una “misa”, había una vitrina y una mano verde movía entre canticos un candelabro. Se nos pusieron los pelos de punta, parecía un rito de brujería. En el camino de un templo a otro nos encontramos con unos cuantos ratoncillos.

ratoncillos-en-bikaner    Para entonces, llevábamos unas pocas horas en Bikaner, y ya estábamos hartos. La ciudad es sucia, polvorienta, esta llena de vacas, basura y la gente es muy muy, muy pesada. Es como los pueblos de las películas del oeste, pero con mucho tráfico, muchas vacas y mucha basura por todos lados. Estábamos muy desanimados, recuerdo que dijimos: “como todo el Rajastán sea así, nos volvemos para Delhi y nos vamos para el Punjab”.

    Allí cogimos otro tuctuc para ir al fuerte, era nuestra última esperanza de que Bikaner mereciera la pena. El fuerte estaba bastante bien, nos sorprendió gratamente. Estuvimos alrededor de una hora viéndolo, pero el calor era insoportable. Por problemas de logística he perdio las fotos del fuerte, si las encuentro las pongo.

    Después del fuerte rojo fuimos andando hacía un restaurante que habíamos visto desde el tuctuc que nos llevó al fuerte, parecía el único sitio medio decente. Nosotros somos amantes de la comida callejera, pero creedme, en ese pueblo no eran muy apetecibles los puestos. La comida del restaurante estuvo bastante bien y además tenía aire acondicionado.

Desde allí cogimos otro tuctuc para ir al palacio. Muy bonito y con zonas ajardinadas. No sabíamos que era un hotel, uno de los empleados nos hizo un tour enseñándonos varias  habitaciones del palacio con cuadros de la familia y sus antepasados,  que todavía vivía allí. Le dimos 100Rp de propina y nos fuimos. Tuvimos que volver andando porque está a las afueras de la ciudad y por allí no pasa nadie.

Palacio Bikaner
Agotados por el calor llegamos al hotel y nos echamos una buena siesta. Luego por la noche fuimos a dar otra vuelta por Bikaner, íbamos a darle otra oportunidad. Quizás más descansados y tras una buena ducha veríamos la cosas de otra manera, pero no, todo nos parecía igual de sucio y polvoriento. Los chavales nos seguían con las motos, querían hacerse fotos con Sara y Ada “selfie please, selfie please…”, no entendemos muy bien porque esa obsesión con las chicas occidentales. Al final salimos huyendo en un tuctuc de vuelta al hotel.

    Al día siguiente, nos levantamos temprano y fuimos en busca del bus de línea que iba a Deshnok para ver el templo de Karni Mata o más conocido como el templo de las ratas. Éramos la atracción del autobús, ¿qué hacían tres blanquitos en esa chatarra que se caía a cachos?.

20160920_080545

Tardamos una hora en hacer 30 km. Una vez allí, fuimos al templo que está al lado de la parada del autobús. Dejamos los zapatos en una consigna, pagamos 30Rp por la cámara y nos metimos en el templo. Más que de ratas el templo está lleno de ratoncillos. No hay demasiados, pensábamos que iba a estar plagado de ratas y que nos iban a estar pasando por encima, pero nada de eso, no hay tantas y ellas están a su rollo, jugando entre ellas, bebiendo la leche que les ponen los peregrinos… al principio da un poco de repelús pero luego te acostumbras. La verdad es que la experiencia nos encantó, se la recomiendo a todo el mundo.


    Volvimos a coger el bus de vuelta a Bikaner, cogimos las mochilas del hotel y nos fuimos para el tren que salía a las 13:00 en dirección a Jhodpur.

    Bikaner es un ciudad de más de quinientos mil habitantes. Es un quiero y no puedo, el alcantarillado está al descubierto, hay vacas y sus correspondientes mierdas por todos lados, la basura se acumula en las calles junto a los puestos de comida. Al estar cerca del desierto hay mucha arena en suspensión y se hace difícil respirar, el calor es agobiante. El fuerte está bien pero comparado con los de Jhodpur, Udaipur…

.Después de esta experiencia en Bikaner, decidimos saltarnos Jaisalmer, que está más metido en el desierto y que es famosa por sus safaris en camello.

Os dejo una foto que resume Bikaner

_9190006

2 pensamientos sobre “Bikaner

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *