Bagan

Cogimos un bus nocturno desde Yangón que nos dejó en la estación de autobuses de Nyaung U, una de las ciudades, junto con Old Bagan y New Bagan, que se usa como campamento base para visitar los templos. Es la más barata de las tres y es donde se alojan los presupuestos más ajustados.

       He de aclarar que nuestra primera intención no era ir a Bagan, queríamos ir a alguna ciudad entre Bagan y Yangón, a ser  posible por la costa, pero en Myanmar no puedes improvisar mucho los destinos. Tienes que asegurarte que haya un hotel para extranjeros, no te puedes alojar en las mismas pensiones u hoteles que ellos, así que si no estas muy seguro de que haya aojamiento, mejor pensárselo.

        Llegamos alrededor de las cinco de la mañana, habíamos calculado mal las horas del viaje y llegamos de noche. Negociamos un taxi con otra pareja ya que Nyaung U se encontraba a unos kilómetros de la estación, pero nos querían cobrar demasiado, 5.000 Kyats (3,24€) por persona, decían que era la tarifa normal, y era verdad había un cartel con el precio, pero era el precio del taxi completo (de esto nos enteramos luego)  y no por persona como el taxista quería hacernos creer . Viendo que no sacábamos beneficio compartiendo el taxi, nos despedimos de la otra pareja y decidimos refugiarnos en un barecillo algo destartalado y sucio. Allí nos pedimos dos tés y dejamos correr el tiempo hasta que amaneciera.

        Estando allí sentados se nos acercó un hombre que quería llevarnos a ver el amanecer desde los templos en su coche de caballos, declinamos la oferta aunque el lo interpretó como una señal de regateo, nos costó convencerlo de que realmente no queríamos ir. Otro nos ofreció un taxi que tampoco aceptamos.

       El dueño del bar se sentó con nosotros y después de un rato charlando y contestando las típicas preguntas de dónde éramos, etc, nos dijo que el precio del taxi completo era el del cartel 5000 kyat y que si ofrecíamos 6000 Kyats (3,91 €)  nos llevarían. Así lo hicimos y al que nos estaba ofreciendo el taxi le ofrecimos 6000 kips, nos dijo que no, así empezamos un juego en el que ninguno parecía que tuviera prisa por irse de allí, nosotros nos pedimos otro te y él se sentó en el bar. Después de un rato llegamos a un acuerdo y por enésima vez nos volvió a pasar lo mismo, era un intermediario, nos llevó 7000 Kyats. Desde lejos se lo dije “6000 para él y 1000 para ti”, entre risas y teatrillo de sorpresa nos despedimos.

        Ya en nuestro taxi pasamos por la casetilla donde tienes que pagar una tasa turística, bastante cara 25.000 Kyats cada un (16,28€). Algunos viajeros consiguen colarse cogiendo caminos alternativos, pero luego en los templos te pueden pedir el resguardo y si no lo tienes puedes tener problemas. Así llegamos al pueblo, el taxista nos preguntó el nombre de nuestro hotel y por supuesto no teníamos, así que nos dejó en el de su amiga, prima, …. Nos enseñaron la habitación y nos la quedamos, más o menos eran los precios que habíamos visto por internet.

        Le preguntamos a la dueña del hotel donde podíamos desayunar, nos dijo que había un sitio muy barato cerca, amablemente nos acompañó. Era un sitio algo estrecho y profundo, tirando a oscuro, con un montón de mesas bajas, una plancha enorme en la puerta y lleno de locales desayunando. No sabíamos que pedir para desayunar, nos acercamos a la plancha y estaba llena de pequeñas bolas de masa que luego las estiraban y la freían en la plancha, lo servían con una especie de guiso de pequeñas judías y cebolla. La verdad es que el acompañamiento no tenía muy buena pinta, así que le pedimos que nos pusiera los creps con tortilla. Desayunamos bastante bien y barato. Todavía no sabíamos que nos íbamos a volver fans del guiso de judías y cebolla.

        Con el estómago lleno nos fuimos al hotel a descansar un rato, no habíamos dormido mucho en el bus y necesitábamos echar una cabezada. Ese día nos lo íbamos a tomar de relax, fuimos a comer por ahí, visitamos el mercado, por la tarde planificamos la visita a los templos y fuimos a ver uno de ellos que estaba cerca. Por la noche nos fuimos a una cervecería a celebrar mi cumpleaños.

Bagan, Myanmar

Templo en Nyaung U

Bagan, Myanmar

        A la mañana siguiente, después de desayunar en el hotel, alquilamos una moto eléctrica y pusimos rumbo a los templos, habíamos decidido una ruta para ver los templos más importantes, pero mirases a donde mirases había cientos de templos, te entraban ganas de parar en todos. Todo era impresionante, eran unos tipos de templos que no habíamos visto hasta la fecha.

        Así fuimos de templo en templo, paramos para comer y buscamos un templo para ver el atardecer. Buscamos uno que no fuera muy popular para disfrutar del espectáculo lo más tranquilos posibles. Qué sensación de paz y qué maravilla ver como poco a poco toda la llanura de templos se coloreaba roja para luego poco a poco sumirse en la oscuridad.

Bagan, Myanmar

Anochece en Bagan

Bagan, Myanmar

Anochece en Bagan

        Al día siguiente nos levantamos muy temprano para  ver el amanecer desde lo alto de algún templo. De nuevo elegimos uno que no era muy popular pero aún así estaba lleno de gente. Subimos descalzos por unas empinadas y heladas escaleras y buscamos nuestro sitio en una de las cornisas. Allí estuvimos esperando hasta que los primeros rayos de luz empezaron a iluminar esa maravillosa llanura. Cuando hubo un poco más de luz, aparecieron los globos aerostáticos, como si de una coreografía ensayada se tratara, la imagen era espectacular, los templos iluminándose poco a poco, la neblina que cubría la llanura empezaba a disiparse  y de fondo un pelotón de globos con todo tipo de coloridos y dibujos.

Bagan, Myanmar

Amanece en Bagan

Bagan, Myanmar

Globos en el amancecer

Bagan, Myanmar Bagan, Myanmar

        Con esa estampa grabada en la retina, volvimos al hotel a desayunar. Descansamos un rato antes de lanzarnos a ver algunos templos importantes que nos faltaban por ver. Esta vez nos lo tomamos con más calma e íbamos parando en los templos que desde la carretera nos parecían interesantes. Vimos algunos templos alucinantes prácticamente solos.

        A medio día, estábamos un poco cansados de tanto templo y nos sentamos en un banco en la puerta de uno de ellos, allí conocimos a Renato, un chico mexicano que propuso que fuéramos a comer. De nuevo volvimos al pueblo y comimos en un restaurante de comida local. La comida rica y barata, tuvimos una agradable sobremesa con el dicharachero Renato, que con 19 años ya tenía mucho mundo recorrido.

         Tocaba averiguar nuestro próximo destino, fuimos a la estación a ver los destinos de los autobuses que salían a la mañana siguiente. Repetimos operación en la estación de buses antiguos y al final decidimos que por la mañana nos iríamos a Moniwa. Nos apatecía un sitio menos turístico y parecía que a Moniwa cumplía con ese requisito.

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3 pensamientos sobre “Bagan

  1. Nuria

    ¡ESPECTACULAR!…el atardecer y el amanecer en la maravillosa llanura de los templos…saboreando “a vuestro ritmo”…la paz y ese fascinante cambio de luz…la nebina q lentamente se disipa y el mogollón de globos multicolores…una pasada…mil gracias por hacernos vivir un poquito esta magnifica experiencia….

    1. adayjosebaontour Autor del artículo

      Muchas gracias Pilar por seguirnos y por tus comentarios. Intentamos hacerlo lo mejor posible. Gracias de nuevo por leernos. Un saludo!!

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